La Guardia Civil ha desarticulado una banda de okupas seriales que pedían a los propietarios de las viviendas un rescate o «tarifa vacía» para marcharse sin destruir la casa. La red se había especializado en una especie de secuestro de pisos, que consistía en alquilar legalmente un piso turístico por unos días en los que permanecían semanas y meses ante la desesperación de los propietarios, que exigían el pago de hasta 14.000 euros por dejar el casa sin más y sin destruirla. El grupo llegó a haber usurpado simultáneamente tres pisos en Villajoyosa (Alicante), tarea en la que participaron varios miembros de la familia, viejos conocidos de las fuerzas de seguridad, que llegaron a haber ocupado simultáneamente tres viviendas en esa localidad.

La extorsión fue extrema en uno de los casos investigados, en el que no solo cobraron la tasa de desocupación a un propietario: se quedaron dentro de la vivienda, provocaron desperfectos valorados en 20.000 euros y, por si fuera poco, pidieron 9.000 euros más. bajo la amenaza de volver a apoderarse de la vivienda recién arreglada, explicó una portavoz del instituto armado alicantino. Cuatro de los seis detenidos, todos españoles, han sido enviados a prisión tras el liberar de cinco casas en total.

La banda, compuesta por tres hombres y tres mujeres, había perfeccionado su técnica. Una de las integrantes, una mujer de 36 años, considerada la líder del grupo junto a su esposo de 33 años, contactó a los dueños de las casas para rentarlas por un fin de semana o unos días para unas pequeñas vacaciones en familia. en la playa. . La banda se repartió las tareas: ellos hacían el contacto y mantenían las ocupaciones, mientras ellos «se encargaban de materializar las amenazas y extorsiones». El contrato era normalmente verbal.

Tan pronto como el clan tomó la llave, comenzó la terrible experiencia del propietario. No solo no pagaron un solo euro por la estancia legal contratada, sino que insistieron en que habían cerrado una estancia de larga duración y, por tanto, tenían derecho a quedarse dentro, a pesar de no pagar, alegaron. Así, exigieron de inmediato la llamada “tasa de empleo”, que podría llegar a los 14.000 euros. Lo hicieron de forma expedita, ya que citaron al casero a su propia casa, donde los «miembros de la banda golpearon y destrozaron los muebles para que supieran que iban en serio», dice la Guardia Civil.

El instituto armado tiene constancia de la ocupación por parte de esta banda de cinco casas, chalets y departamentos, de los cuales tres fueron ocupados simultáneamente. La familia se dividió para poder tener los apartamentos bajo control, para que siempre hubiera alguien dentro para que no los echaran. Incluso se los dieron a otros familiares. La banda ha conseguido apropiarse de 62.000 euros de las víctimas.

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Los seis presuntos autores, de entre 27 y 42 años, son viejos conocidos de la justicia. Originarios de la vecina Benidorm, acumulan una larga lista de récords. Recientemente, se vieron implicados «de pasada» en una operación contra una red que ocupaba pisos para convertirlos en narcopisos abiertos las 24 horas, según fuentes de la Guardia Civil.

Cuatro de los seis detenidos han sido enviados a prisión tras ser entregados al Juzgado de Instrucción número 2 de Villajoyosa, acusados ​​de estafa, apropiación indebida, extorsión, daños y pertenencia a grupo delictivo.

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