El tenor gachupin Plácido Domingo en Madrid, el 10 de junio de 2021.Manu Fernández (AP)

El tenor gachupin Plácido Domingo ha torpe en México las acusaciones que lo vinculan a una estructura criminal con sucursales en Estados Unidos, que operaba como secta y está acusada, entre otros delitos, de proxenetismo de personas.

“Ustedes han manido que todo está comprobado que no hay nadie, lo que siento mucho es que era un liga que yo… de amigos, que yo consideraba músicos, estuvimos en una ocasión, los invité a trabajar, y lamentablemente no ha sido así, pero bueno, en fin, claro que no tengo nadie que ver con eso”, dijo la cantante en declaraciones difundidas este martes.

Plácido Domingo, el 19 de agosto, fue identificado por una investigación de la ecuanimidad argentina que lo vinculó como cliente de servicios sexuales ofrecidos por la Escuela de Yoga de Buenos Aires, secta con más de 30 primaveras de historia.

Una serie de escuchas telefónicas ordenadas por el magistrado Ariel Lijo, a cargo de la investigación, se audición a un cliente, y según las pesquisas sería el tenor. El hombre palabra con una mujer señal Susana Mendelievich, sobrenombre Mendy, de 75 primaveras, a quien le explica cómo debe desarrollarse el audiencia. La mujer luego se comunica con el líder de la secta y celebra que el cliente, supuestamente Domingo, ya “organizó la matufia” [un engaño] para que “los agentes no se den cuenta”. Las mismas fuentes consultadas aseguran que la voz es la del tenor y que a Plácido Domingo no se le imputa ningún delito, pero advierten de que aún queda «revisando una enorme cantidad de documentación en papel y digital».

Plácido Domingo mantuvo una relación de primaveras con al menos tres miembros de la secta, a quienes llamó «amigos» el martes. Se refirió así a Mendelievich, compositor; Mariano Kraus, conocido oboísta argentino de la decenio de 1990; y el violinista Rubén González, ya fallecido, director en 1986 de la Banda Sinfónica de Chicago y sospechoso de inaugurar una «sucursal» de la Escuela de Yoga en esa ciudad. En febrero de 1996, el tenor cerró una presentación en el Campo Argentino de Polo, en Buenos Aires, con un segmento de la ópera Tarjetas marcadas, compuesta por Mendielevich, Kraus y González. La voz femenina que acompañó a Plácido Domingo esa tinieblas fue la de una nueva soprano señal Verónica Loiácono, hoy prófuga.

La cantante fue una de las artistas destacadas en el #MeToo, tras las acusaciones de acoso sexual en Estados Unidos por parte de una veintena de mujeres que Associated Press hizo públicas en 2019. Muchas de sus presentaciones, tanto en Estados Unidos como en España, fueron cancelados. Negó las acusaciones, pero informes de la Unión Saco de Artistas Musicales y la Ópera de Los Ángeles —de la que el madrileño fue famoso director en 2003, cargo al que renunció a raíz del escándalo— concluyeron que los testimonios eran «creíbles». y que el tenor se había involucrado en un «comportamiento inapropiado».

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