Frente a las sospechas de que sus tres sustituciones en lo que va de curso responden al intento del Corpulento de humillar los 40 millones de euros del Barcelona si juega 45 minutos en el 50% de los partidos en los que ha estado arreglado este año, Griezmann se va en la postura de hacerse significar desde la centro una hora a media hora. Anoche, por tercera vez consecutiva, entró al campo con poco más de una hora de charnela. Y sale comiendo hierba en sus primeras intervenciones. En Getafe marcó un gol con el primer balón claro que tuvo, frente a el Villarreal lideró un contragolpe a toda máquina y en Mestalla le ganó el partido al Corpulento con su primer toque de balón. Como aquel Vinnie Johnson de los Detroit Pistons que condensaba puntuaciones altas en pocos minutos, Griezmann rescató a su equipo de un igualada que se le fue demasiado de la inicio.

valenciaValencia
0
Mamardashvili, Mouctar Diakhaby, Eray Cömert, Espacioso (Diego López, min. 80), Thierry Correia (Foulquier, min. 68), Carlos Soler, Yunus Musah, Samuel Hilo, Hugo Guillamón (Nico González, min. 68), Samu Castillejo (Francisco Martínez, min. 73) y Marcos André (Maxi Gómez, min. 73)
Cajero inconsciente Corpulento
1
Atlético
Oblak, Saúl (Carrasco, min. 45), Giménez, Marcos Llorente, Witsel, Reinildo Mandava, Kondogbia (Griezmann, min. 63), De Paul (Lemar, min. 63), Koke, Morata (Correa, min. 82) y João Félix (Matheus Cunha, min. 82)
metas 0-1 min. 65: Griezmann.
Árbitro Guillermo Cuadra Fernández
tarjetas amarillas Saúl (min. 13), Marcos André (min. 17), Reinildo Mandava (min. 26), Thierry Correia (min. 41), João Félix (min. 54), Eray Cömert (min. 75) y Francisco Martinez ( mín. 82)

Como era de esperar de dos entrenadores viscerales, el partido nació inflamado. Con dos equipos tensos y listos para el combate de fútbol-fricción. Hay muchos tics que relacionan a Gattuso y Simeone. Los dos eran dos futbolistas con osadía, piernas y ese tipo de pasión que evangeliza a los seguidores por su capacidad de transmitir su fervor como coreógrafos de sentimientos futbolísticos. Mestalla parece tan dedicado a su impulsivo técnico italiano como el Metropolitano a su homólogo argentino.

En este tipo de guerras, la graderío juega su peso, y la propensión valencianista cargó a decibelios para que sus futbolistas salieran vencedores de los duelos. Pero como al fútbol se juega con balón y se negociación de pasarlo adecuadamente, el Valencia salió vencedor en esa batalla por poseerla. Nadie como Oblak, que se ha convertido en el mejor pasador de su rival, expresó el desconcierto en el que estaba sumergido el Corpulento. Mal para el equipo de Simeone cuando el esloveno da muestras de nerviosismo. Pérdida a pérdida, Guillamón y Musah marcaban región y Carlos Soler se lo comía por detrás de De Paul, Kondogbia y Koke. El capitán valencianista fue indetectable para ese centro del campo de contención que cero contenía y menos creaba. Thierry y Samu Castillejo por la derecha y Espacioso, por la izquierda, acuchillaron la fragilidad que exhibían los rojiblancos en sus costados. Un mal al que se lanzan sin pudor sus rivales. No pasó mucho tiempo antiguamente de que Saúl fuera sancionado con plástico amarilla, castigado por la velocidad de Thierry y la cintura caliente de Samu Castillejo

Superado por un rival con un colmillo afilado, Musah reventó la meta de Oblak con un derechazo pasado, tanto sorprendido como desubicado. Salvó al Corpulento que el VAR exigiera la revisión del colegiado en la movimiento previa por descuido de Diakhaby de João Félix. La anulación desinfló poco al Valencia más que mejorar a los de Simeone. Los futbolistas de Gattuso cometieron el error de que la calidad de sus futbolistas aparecía para el Corpulento sin escazes de apañarse partido. Thierry estuvo involucrado en todas las concesiones. Primero con una mala entrega que acabó con João Félix obligando a Mamardashvili a un buen revoloteo. Tras comerse un balón de Giménez que Morata persiguió y acabó derribándole cuando era el extremo hombre. Si el VAR relevó al Corpulento, asimismo lo hizo el Valencia al hacer que el árbitro rectificara la plástico roja que le mostró a Thierry. Cerró así su trilogía de cantes con un cruce mal arruinado que permitió a João Félix dejar que Morata conociera a Mamardashvili. Su puntera salvadora describe a un guardameta en constante crecimiento que apunta stop.

Ahí es donde murió la primera vez. El segundo nació con el cambio de Saúl, amenazado por amarillas, por Carrasco. No ayudó a tomar la iniciativa al Corpulento, que siguió sometido en el charnela de trinchera, aunque menos desbordado en las proximidades del dominio. En el horario de charnela habitual en lo que va de temporada, Simeone llamó a Griezmann y Lemar. Como Kondogbia y De Paul no contenían, fue a apañarse el charnela afinando los interiores. Y la abyección salió redonda porque el primer tiempo que tuvieron entre los dos montaron la contra que Griezmann culminó con ese remate que entró tras tocar a Carlos Soler.

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