El tren que fue sorprendido por el incendio en Bejís (Castellón) el pasado 16 de agosto tuvo que huir del incendio «corriendo a la clarividencia», es asegurar, regulando lenta y manualmente la velocidad, en presencia de viajeros en las vías. Así, la maquinista pudo detener el tren las siete veces que lo hizo hasta que estuvo a incólume en la etapa de Caudiel para acopiar a los pasajeros que habían huido del convoy, presos del miedo, a pesar de sus advertencias de no hacerlo. La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha explicado esta tarde en el Congreso que ni Adif ni Renfe recibieron ningún aviso previo de que las llamas rodearan la vía, ni antiguamente de la salida del tren ni durante el trayecto. El único aviso que se conoce es el de Sonia, la conductora, que sufrió quemaduras en entreambos brazos, inhaló humo y se encuentra de muerto por enfermedad. Las partes han achacado lo ocurrido en Bejís a «fallos de comunicación».

La ministra Sánchez ha confirmado que fue el maquinista, felicitado por todos, quien a las 17.54 horas paró el tren y avisó al Centro de Regulación de Tráfico de que había una diluvio de humo y ceniza sobre la vía. Se sabe que en un principio no le creyeron, pero el conductor decidió dar marcha detrás. “En ese momento, mientras se realizaba el cambio de cabina, en el tren se vivían situaciones lógicas de tensión y señal”, dijo el ministro, quien precisó que el conductor logró iniciar la marcha detrás a las 18:20 horas, ya en comunicación con sus controles con su teléfono móvil personal.

No pudo hacerlo antiguamente porque algún viajero activó el freno de emergencia, obligando a la mujer a rearmar el tren para ponerlo en marcha nuevamente. Fue en ese momento cuando, con el fuego acercándose, varios pasajeros escaparon del tren, por la puerta de la cabina trasera del conductor, según fuentes ferroviarias. «A las 18.20 horas se reanuda la reverso en lo que en argot se denomina marcha a la clarividencia», según la ministra, que define en el blog de Renfe como «la obligación del conductor de proceder con cautela, regulando la velocidad de acuerdo con la parte de la vía que aparece más delante, de guisa que es posible detener el tren delante cualquier obstáculo visible desde la cabina del conductor o delante una señal de stop, todo lo cual retrasa tanto la salida del tren como su venida a la etapa.

Ya habían bajado del tren 15 personas, a las que el conductor detuvo para acopiar frenando manualmente, hasta que logró conservarse a Caudiel a las 18.39 horas. Raquel Sánchez explicó que dos de los heridos siguen hospitalizados. El tren solo ha sufrido «daños estéticos», por otra parte de una ventana rota en el tercer coche. “Excepto por una ventana rota, al punto que hay daños; El éter acondicionado y el sistema contra incendios funcionaron, por lo que no entró humo al tren, excepto poco por la ventana rota”, dijo.

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