Una desaparecido por maternidad en pleno invierno llevó a la alemana Mújol Heschel a designar un área para ocurrir las primeras semanas con su recién nacido en un área menos frío que Berlín. Había estado varias veces en Mallorca de descanso y, próximo a su pareja, decidió trasladarse unos meses a Pollença, en el finalidad de la isla, para disfrutar de un invierno más cálido. La indigencia de encontrar un pequeño espacio en su nuevo hospital de maternidad la llevó a despabilarse cursos de cerámica en itinerario, pero no encontró mucha proposición. Finalmente, y tras investigar un poco en las redes sociales, encontró a un actor nave que accedió a darle unas clases particulares en su estudio.

De esta idea salió el semilla de lo que es hoy Días Dadá, una plataforma digital que permite a quienes pasan unos días de descanso en Mallorca conseguir a experiencias que van más allá de la proposición gastronómica o de sol y playa. A través de esta página web, Heschel ofrece cursos de distintas disciplinas con el valencia añadido de realizarlos en los talleres privados de los artesanos y conseguir a lugares repartidos por la cosmografía de la isla que no conocerían a través de la Excursiones habitual.

Clases de cerámica y platería en Sóller; encuadernación en Palma; dibujo real en el Deià primoroso, o aprendiendo la técnica de collage inspirado en Joan Miró frente al mar en Cas Català. A estos se suman otros cursos de caligrafía japonesa, vidrio, danza o diseño fitógrafo con la técnica Kokedama que se pueden realizar en pequeños grupos privados o próximo a otros visitantes que compartan las ganas de participar en una actividad diferente durante unas horas.

Entre los talleres que ofrece la plataforma, la cerámica es muy demandada.

“Mi experiencia cuando tomé las clases fue muy buena, sobre todo por la posibilidad de ingresar al taller del artesano. Verdaderamente me pareció poco muy auténtico que nos permitió conocer Mallorca de una modo diferente”, explica a EL PAÍS Heschel, que antaño de marcharse de Berlín para emprender esta aventura trabajaba en una pasadizo de arte de la haber alemana. Cuando terminó la inmoralidad de maternidad, la pareja regresó a Alemania. “Era febrero y hacía mucho frío. La ciudad me empezó a parecer pesada para comportarse con un nene y posteriormente de pensarlo mucho decidimos retornar a comportarse a Mallorca”, cuenta.

Con la idea en mente, descubrió la inmensa proposición cultural de la isla balear, complementada con decenas de propuestas gastronómicas o al éter fugado, pero con la desliz de cursos y talleres para «trabajar con las manos» durante unas horas y comportarse una vida más cercana. a la sinceridad de la zona. Poco a poco fue reclutando artesanos para su propuesta, que muchos han trillado como una oportunidad para darse a conocer más allá de las fronteras de Mallorca.

Muestras de 'collage' inspiradas en la obra de Joan Miró
Muestras de ‘collage’ inspiradas en la obra de Joan Miró

Bajo un techo de buganvillas, en el patio de su taller de Sóller, la ceramista Luciana Luca imparte cursos. Una comunidad alemana de siete está ocupada girando las ruedas para dar forma a los cuencos. “Me encanta que la parentela conozca Mallorca y no solo se lleve las playas como memoria. Hay muchos artistas, mucha civilización y abre mi pequeño taller es como cascar la puerta de mi casa”, dice Luca.

Los cursos incluso le dan la oportunidad de conocer parentela “muy interesante” que incluso le escriben al sitio de un tiempo para contarle sus avances. La mayoría de los clientes de estos cursos son alemanes, aunque incluso hay austriacos, suecos y un buen género de extranjeros que residen la decano parte del año en la isla. Quienes imparten los talleres son nativos de Mallorca o artesanos que viven aquí desde hace muchos abriles.

Taller de Luciana Luca, en Sóller, donde se imparten cursos de cerámica.
Taller de Luciana Luca, en Sóller, donde se imparten cursos de cerámica.

El principal atractivo de las actividades es, para Heschel, la conexión que se crea cuando entras en un taller creativo y te pones manos a la obra. “No es acomodaticio para los visitantes conocer a los lugareños o comprender las costumbres reales en un tiempo tan corto como lo suelen ser las descanso”, dice.

Su objetivo es que las jornadas actúen como «catalizador y fuente de inspiración» para conquistar un acercamiento más respetuoso y responsable alrededor de un destino turístico de primer nivel como Mallorca, ofreciendo una nueva perspectiva que sensibilice «sobre la indigencia de un turismo socialmente comprometido». . A futuro, su creador paciencia que Dada-Days pueda expandirse a otros lugares para permitir a sus visitantes sumergirse en el destino, siempre a través de una telescopio artística.

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