Un momento de la película ‘Dragon Ball Super: Super Hero’.

Serán reconocidos por sus ondas vitales: en cualquier patio de colegio de la España de los noventa, esfera del dragón era tan hegemónico como el fútbol (aunque, por supuesto, complementario a él). Era la época de los desayunos violentos, donde las series animadas creadas por akira toriyama compartieron el tiempo de los niños con los combates de Retén de presión. Uno podría conmover a clase con toda una tonalidad de emociones experimentadas ya en las primeras horas del día. “Fue una serie que nos hizo observar. Sentiste miedo de Frieza, Piccolo y otros enemigos, tristeza por la homicidio de Goku, ira por la de Krillin, éxtasis por la transformación de Gohan en Super Saiyan dos [una evolución con mayor fuerza] y bienquerencia por los personajes. Esas emociones son las que hicieron que nos impactara tanto”, reflexiona Adrián Rios, comisario de la exposición El arte de Dragon Ball en el Museu del Còmic i la Il·lustració de Sant Cugat del Vallès, en Barcelona: una exposición sobre las distintas etapas del manga y animado inaugurado el 1 de julio y originalmente destinado a finalizar este septiembre, aunque, adecuado al éxito de manifiesto, se ha prolongado al menos hasta octubre. Goku ha vuelto, aunque en efectividad nunca se fue.

“Hay piezas de las diferentes series, Mentira de Dragón, Mentira de Dragón Z, Mentira de Dragón GT Y Dragon Ball Súperpero la muestra se centra en los orígenes entre manga y animado”, le dice Ríos a ICON. “En el manga podemos ver los orígenes en Japón, con la revista Brinco Shonen, a través de duplicados de sus páginas. Luego está la parte de animado, enfocada a un carácter didáctico para que el visitante conozca cómo se hacían los dibujos animados, a través de originales importados de los estudios Toei Animation”. El perfil del visitante medio es general. Padres que recuerdan con nostalgia su obsesión por las aventuras de Goku e hijos enganchados a las nuevas producciones televisivas y cinematográficas de Toriyama, gracias, cree Ríos, a sus «títulos universales»: «No podemos convertirnos en Super Saiyanpero la serie nos anima a dar una mejor traducción de nosotros mismos, apreciar la amistad, batallar por causas justas y igualmente dar segundas oportunidades, porque no olvidemos que muchos villanos acaban convirtiéndose en buenos.

Una fusión de espectadores de distintas generaciones que ha catapultado la carrera comercial de Dragon Ball Super: Superhéroe, el vigésimo primer largometraje de la franquicia, se estrenó en España el pasado viernes. En su primer fin de semana en Estados Unidos, en plena temporada de éxitos de taquilla veranos, recaudó $21.2 millones (una de las aperturas más grandes de una animado hasta la época) y lideró la taquilla. Por si había dudas, esa monograma está por encima de lo que logró cobrar en toda su carrera doméstica desarrollo de dragonballla amoldamiento saco en imagen verdadero que en 2009 pobló las pesadillas de los fans.

En los cines españoles igualmente ha conseguido ser el estreno más manido. La película es ya la segunda más exitosa de toda la historia de esfera del dragónencajado debajo Dragon Ball Súper: Broly (2018), su entrega inmediatamente previo. Curiosamente, en la nueva entrega, los dos personajes más emblemáticos, Goku y Vegeta, tan pronto como aparecen en decorado. El título, que puede leerse como una irónica relato a los principales competidores de Toriyama entre los niños hambrientos de batalla, contiene una esencia argumental llamativa: el regreso del temible Ejército del Lista Rojo llega de la mano del nieto del irrefutable Dr. Gero, un pipiolo no tan interesado en el herencia de su antecesor (popular rústico de la antigua Dragon Ball Z) como en los superhéroes.

Ellos son Goku, el protagonista de 'Dragon Ball' y su personaje más recordado.
Ellos son Goku, el protagonista de ‘Dragon Ball’ y su personaje más recordado.

Faltan pocos o ningún de los utensilios característicos de la clan: tiene varios combates, sobre todo en su espectacular culminación, y la gran mayoría de personajes conocidos de toda la serie pasean, aunque muchos lo hacen casi para saludar. Tal vez los espectadores experimentados extrañen la épica y el sentido de la solemnidad de la esfera del dragón que vieron en la televisión, en la recorrido de la última serie, Dragon Ball Súper (2015-2018), cuyo tono suavizado le costó en un principio múltiples críticas por parte de sus fans. Antes quedó la polémica por la mala calidad de la animación de los primeros capítulos, consecuencia de la subcontratación y el corto tiempo de producción, que llevó al estudio Toei a disculparse públicamente y corregir el rumbo.

Un mensaje que atrae a todos

Enfrentarse a los problemas en punto de huir de ellos es uno de los ejes vertebradores de la franquicia. esfera del dragón. La serie se enmarca en el especie de nekketsu (fielmente, «familia caliente»), un tipo de manga y animado caracterizado por estar ambientado en mundos de inventiva, contener cantidades significativas de batalla y presentar arcos de personajes basados ​​en la superación personal y el compañerismo. Aquí estamos hablando de una lucha maximalista del admisiblemente contra el mal, donde las apariciones de villanos cada vez peores llevan a algunos viejos enemigos a reciclarse como aliados de Goku. Aunque a primera pinta pueda parecer irrelevante en su comentario social, no es difícil rastrear críticas al racismo o al colonialismo en las tramas de sus historias. Freezer, el conquistador de planetas, fue, a su vez, ideado por Toriyama como una denuncia de los especuladores inmobiliarios.

En España, ayer de aterrizar en Antena 3, la serie fue emitida en las televisiones autonómicas, poco que igualmente ha vinculado parte del conmemoración sentimental en torno a esfera del dragón a los doblajes en sus respectivos idiomas de los que disfrutaron los niños catalanes, baleares, vascos, gallegos o valencianos. Recientemente, la intrepidez de la prisión À Punt, de la Comunidad Valenciana, de dejar de emitir reposiciones de la serie por ir en contra de su «código de títulos» levantó polémica: su director militar se justificó, entre otras razones, en el trato a la mujer, que consideró incompatible con la reglamento de especie.

No es falta que no haya sucedido ayer: en los abriles noventa la serie no sólo fue objeto de duros ataques en parlamentos y en la prensa, sino que igualmente fue televisada con una importante censura en algunos de sus tramos más violentos y en las innumerables referencias sexuales a el personaje. Bulma hembra. Por anacrónico que parezca, a pesar de los muchos cambios en los nuevos episodios y películas, el enfoque de Bulma se ha mantenido estable: por ejemplo, en Dragon Ball Super: Superhéroe aparece por primera vez a través de un primer plano de sus nalgas.

Y para estable, el impacto de la serie en la civilización popular, incluso en el nivel más mundano. Las imágenes de la sonrisa pícara de Vegeta, los fotomontajes del musculoso trasero de Broly o los memes de Goku con, por ejemplo, una camiseta del Betis son expresiones en lengua redes que mucha multitud sigue compartiendo, encima de las fanfiction de personas que imaginan que mueren y reencarnan como Gohan o padres que inscriben a sus hijos con el nombre de Goku Sánchez, como ocurrió en España en 2018. Incluso el denostado rapero Porta pudo disfrutar de un enorme éxito virulento con una canción de esfera del dragón que supera holgadamente los 100 millones de reproducciones entre sus distintas versiones en YouTube.

Una publicación clásica de Twitter en nuestro país fue la de David Bisbal preguntando a sus seguidores cómo conseguir capítulos de Dragon Ball GT (respuesta: no están disponibles en plataformas de streaming). transmisión, pero toda la serie está editada en DVD por la distribuidora Selecta Visión). En febrero de este año, con motivo de su dimisión como secretario militar del Partido Popular, miles de usuarios revivieron un tuit del diputado y inversor criptográfico Teodoro García Egea un día de noviembre de 2012, a las 23:55 horas, con el mensaje “Friser vs picolo” (sic), presuntamente publicado tras confundir la interfaz de la red social con la de YouTube. Y, en el otro flanco del espectro político, el caso de un congregación anarquista vegano detenido en 2015 y magistratura por, entre otros motivos, escribir «Goku vive, la lucha continúa», como parte de una inculpación de propaganda con fines terroristas. se destacó. .

Segundo autor japonés más traducido tras Haruki Murakami, y sin carestia de optar al Premio Nobel, nadie duda de que Akira Toriyama forjó una clan con la capacidad de marcar transversalmente; aunque las controvertidas representaciones femeninas de él, sin incautación, pueden acaecer menguado el campo de esa transversalidad al manifiesto masculino.

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