Que la maternidad lo ponga todo patas en lo alto es de esperar; en cambio, la forma en que descarriló cualquiera de los planes de Katia Simone es una historia digna de atención. La rechazo a la proteína de la caseína de su bebé la llevó a formar parte de un familia de WhatsApp en el que varias mamás con problemas de lactación le tomaban un cable con sus dudas del día a día. Simone es cubana de origen guineano, vivió en Portugal y se instaló ayer de los 20 abriles en Sevilla. Sus ricas raíces no sólo la han forjado: ha delegado un conocimiento milenario de ella. Un día, el bebé de otra mamá del familia sufrió un sarpullido muy feo: «Mi abuela siempre lo usaba y yo mismo se lo aplicaba a Piero en el bochorno que le causaban los pañales, así que le ofrecí manteca de karité». El remedio africano de Simone, que en ese momento trabajaba en una zapatería, fue milagroso. Corrió la voz sobre ella y el resto de madres le suplicaron: “Necesitamos que hagas estas cremas”. Y Simone los escuchó. Así nació en 2018 AOKLabs, una empresa africana de cosmética natural cuyos productos son elaborados por cooperativas de mujeres en Ghana de modo tradicional. Pese a la pandemia, al tercer año ya facturaba un millón de euros. Y Simone confía en que, gracias a la cesión online y plataformas como Correos Market, a la que se incorporó el pasado mes de agosto, su calibre seguirá rompiendo barreras.


A los tres abriles, las alergias de esos bebés que tanto aquejaban a las madres del familia de WhatsApp suelen superarse o al menos dejar de ser un problema anciano, pero Katia Simone siempre recordará cómo en ese foro encontró el construcción que tanto anhelaba. su vida. Ella se lo tomó muy en serio; para ella supuso compartir con el mundo una especie de patrimonio cultural propio: salió de la zapatería de Dos Hermanas (Sevilla) donde trabajaba como encargada y pidió, en un único suscripción, la cantidad que le correspondía por desempleo beneficio. Con ese hacienda, “unos 17.000 euros”, fundó AOKLabs.

Los comienzos fueron la intuición, el esfuerzo y el tacto. Se reunió por videollamada con las cooperativas africanas, supervisó el diseño del empaque y las pruebas de laboratorio que requería la crema para entrar en circulación y, con su Africa Ouro de Karité –de ahí que de ese primer producto valiente, viene la sigla AOK– ya listos Para dar eliminación, Simone y su marido Fran Morales decidieron coger camino y cobertor y saludar tantas farmacias que decidieron abrirles la puerta. “Los expositores de madera que teníamos los hacíamos yo, con cajas de gambas vacías”, se ríe Simone al otro costado del teléfono, recordando cómo empezó una aventura que no ha dejado de crecer desde los primeros suspiros. En 2019 dieron servicio a unas 50 farmacias, todas en las provincias de Sevilla y Cádiz. En 2020, ya confinados, por teléfono, consiguieron conservarse a más de 500.

Simone conversa con mujeres de cooperativas en Ghana.Laboratorios AOK

Con la aparición de la pandemia “despertaron”. Se dieron cuenta de que, para ayudar la inercia del crecimiento, además necesitaban dar algunos pasos. Mientras se convertían en Sociedad Limitada, comenzaron el exposición de otros diez productos igualmente inspirados en la dermocosmética atávico africana –sueros, aceites, jabones, protectores solares…– y abrieron una web: tenían que poder conservarse a todo el mundo. Esta ruta, la de la cesión online, que esperan les permita conquistar países como Francia, Alemania o USA con su cosmética africana durante el próximo curso docente, culmina con su billete desde este verano en un entorno que alberga a otros productores con una idiosincrasia similar a la de AOKLabs, como Correos Market, una plataforma que, estiman, “ayudará a aumentar la visibilidad de la marca”. “Desde el principio quise mimar a nuestra comunidad y estar muy atenta: tenemos que aprender escucharlos y comunicar nuestro mensaje”, dice Simone, quien confiesa entregarse tiempo y mimo tanto a las redes sociales como a los canales online de la empresa sevillana.

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España, país de perfumes y cremas

Una de las fábricas de nata más grandes y eficientes del mundo, propiedad de Beiersdorf (Nivea), está ubicada en Tres Cantos (Madrid): las unidades que pone diariamente en el mercado se cuentan por millones. Madrid, Cataluña, Valencia, Murcia, Cantabria, Andalucía, Murcia… España es una potencia en la fabricación de productos cosméticos, con empresas radicadas en diferentes comunidades y con dimensión internacional, como por ejemplo Cantabria Labs, Laboratorios Babé, Isdin, Naturaleza Bissé, Dermofarm, Germaine de Capuccini o Skeyndor. De hecho, según datos de la Asociación Doméstico de Perfumería y Cosmética (Stanpa), el sector exportó 5.384 millones de euros en 2021, una cantidad que supera la de industrias tan emblemáticas como el calzado, el unto o el caldo.

“Natural”, “ecológico”… Lo que dicen las etiquetas

Según estimaciones de Stanpa, el 45% de los lanzamientos de nuevos productos incluyen mensajes en sus etiquetas o en eslóganes promocionales como «natural», «ecológico»… Son ideas que hacen pensar que se proxenetismo de un producto que respeta el medioambiente. animación. respetuosa con el medio animación y más cercana a una prescripción con ingredientes frescos del árbol que a una formulación química de laboratorio. Sin retención, argumentan en Stanpa, existe un desfase entre las intenciones de los compradores y lo que adquieren a posteriori, cuando pasan por caja. Poco, dicen, “completamente coherente”. “El consumidor es consciente del nivelación entre ciencia y naturaleza que deben ayudar los productos tan íntimamente relacionados con la vigor. Por eso, comprobamos cómo los mensajes ecológicos son más penetrantes cuando se proxenetismo de productos menos sofisticados que en otros que requieren incorporación tecnología, como un protector solar o un champú para el tratamiento capilar”, afirman desde Stanpa. La ciencia, en definitiva, debe intervenir en el proceso para refinar las virtudes y eliminar los riesgos de las formulaciones naturales.

Sin retención, la patronal del sector cosmético castellano explica que se proxenetismo de una industria inmersa en una transformación verde. Pegado con otras 36 organizaciones, han fundado un consorcio cuyo esquema Green & Digital Cosmetic Toolkit tiene como objetivo evaluar, hacer medible, el impacto ambiental de sus procesos de fabricación, facilitando la identificación apto de qué partes se pueden realizar de una modo más sostenible. Todavía está en marcha, con el apoyo del Tarea de Industria, la iniciativa ECOSMARTPACK4.0, cuyo objetivo es diseñar los envases del futuro: inteligentes y reutilizables.

Mirar alrededor de delante con tranquilidad es un paso imperdonable: “Las empresas jóvenes nacemos con esa idea ya grabada: tenemos que ser sostenibles y digitales, no necesitamos una regulación que nos obligue a serlo porque, fielmente, no hay alternativa», confiesa con confianza Simone, que añade fabulosamente: «Sueño en prócer y, poliedro el vínculo que tiene esta empresa con mi hijo Piero, quiero creer que cuando sea anciano de años AOKLabs se habrá consolidado y África y su cosmética ya no será el futuro, sino el presente.

Simone y Morales con las familias de Ghana.
Simone y Morales con las familias de Ghana.Laboratorios AOK

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