Con una inflación trepidante que supera el 10% en España -se situó en el 10,5% en agosto-, los ahorradores no tienen muchas opciones si quieren evitar que su cepillo se vacíe poco a poco. La inflación es el enemigo silencioso de los ahorradores porque, con el tiempo, consume los ahorros y reduce el poder adquisitivo si el billete permanece inactivo. Así, la prescripción de los expertos para suavizar este ataque es clara: hay que poner billete a trabajar, es afirmar, trastornar en un producto con una rentabilidad que pueda ganarle a la inflación. El punto es que no es obvio obtener mejores rendimientos sin valer riesgos.

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