eurobaloncesto – semifinal – día de trabajo 1asi fue
Alemania

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Finalizado
España

España

España apetencia y apetencia. No hay dimisión generacional que valga en un equipo que lleva la trofeo tatuada en la piel. Da igual que se alisten los hermanos Gasol, Navarro y Ricky Rubio, Lorenzo Brown, Alberto Díaz y Usman Garuba. España es una idea, una cuestión de fe y mucho baloncesto. El equipo de siete debutantes en un gran torneo lo expresó en Berlín con una exhibición de serie y personalidad frente a la anfitriona Alemania para obtener a la final del Eurobasket. Este domingo (20.30 horas) buscará un nuevo oro continental frente a Francia, consiguiendo la séptima medalla consecutiva en un campeonato de Europa. El representante continúa.

Nadie escondió sus literatura en un despegue a toda velocidad. Un arrancado de Schröder a la cocina y un body de Willy como carta de presentación de las dos plantillas. El explosivo serie de Alemania contra la piedra resistor de España. Los mismos sudores provocaban en el equipo de Scariolo las carreras del saco teutónico que en el equipo huésped las fuertes pisadas de Willy bajo el aro. El partido se movió en un intercambio de canastas y distancias muy cortas (8-7, 14-16, 18-20). Las gradas resonaron con un mate de Theis atrapando un aeronave Schröder al planeo y con una mano, pero a España no le temblaban las piernas en el Mercedes-Benz Arena. Rudy y Darío Brizuela refrescaron el radio extranjero y Juancho y Garuba la pintura, y la selección española cerró ese primer cuarto con un quinteto totalmente diferente al auténtico. Un triple para cada banco dejó las espadas en detención (24-27) ayer de la tregua momentánea.

Rudy se presentó al partido con dos dardos de tres puntos y España abrió la primera mordida importante en el tanteador (24-33). El capitán vuelve como seguro, un iceberg en estos escenarios que tantas veces ha visitado. España se veía muy seria. Garuba mantuvo la estructura defensiva (un bando de muchos quilates a Wagner) y Juancho tuvo un carretel en ocupación de Pradilla, demasiado tierno en algunas acciones para desesperación de Scariolo. La anfitriona no encontraba buenas posiciones de tiro, ahogada por una telaraña.

Hasta que Schröder regresó del refrigerio del luchador. Alemania necesitaba un par de piernas rápidas para acelerar un partido que España había llevado a su condado. El saco teutónico anotó y Brown respondió para echar hielo al fuego (32-41). Pero la chispa volvió a sonrojarse con otro disparo desde acullá de Schröder y un robo de Weiler-Babb que cargó a Brown con una yerro antideportiva. La temperatura se disparó en la cancha de Berlín: Obst golpeó dos veces desde el perímetro y un dos más uno de Schröder terminó dibujando un parcial de 14-0 para Alemania en 1m 19s (46-41). Era una prueba de envero para esta nueva España. El equipo tópico se había incendiado y la campanada del refrigerio relevó a los de Scariolo (51-46). Schröder había acribillado a su rival con 19 puntos en la primera parte.

El correcaminos que está sin equipo, agente vacancia en la NBA, volvió a los focos con el turbo puesto. España recurrió a Alberto Díaz, experto defensivo de las garantías, y cinco puntos de Pardo, estrenado como escolta de la creación, y una penetración del saco malagueño con yerro extra devolvió la iniciativa a los rojos (55-56). ). Willy multiplicó para robar un balón, atrapar un rechazo ofensivo y inaugurar desde el triple en un suspiro. Wagner no iba a ser menos y no había refrigerio posible para Schröder, el locomotor teutónico, asistente y goleador (71-61). El serie se jugó de poder en poder en cada ficha. Cada pulgada y cada centésima era una fortuna. A una destello a crédito de uno de los dos luchadores le siguió una en contra en una cita loca y muy divertida.

Alemania apretó un poco más las tuercas de su robusta maquinaria mientras que Brown se tomó unos segundos desde el banquillo para recuperar los pulmones. Perseguir a Schröder es todo un maratón. El choque entró vivo en el cuarto episodio (71-65).

En la España de las caras nuevas hay muchos que piden el balón aunque arda. Alberto Díaz reclamó ese protagonismo con un triple y una penetración, por otra parte de la habitual yerro ataque provocada, en este caso por Schröder. La saco de Alemania chocó contra el tapia de Garuba, autor de un tapón gigantesco. Así lo reconoció el dirigente teutónico, su compañero el año pasado en los Houston Rockets. La fiebre de Díaz, el temperamento de Brown y un triple de Juancho adelantaron otro desenlace de taquicardia (77-77). Alemania ya era Schröder o Schröder (30 puntos). En España todo el mundo pone piedra sobre piedra. Juancho conectó con Garuba (dos suplentes titulares) y Brown (29) refinó desde el triple para demostrar que no se achicaba frente a Schröder (80-86).

El batalla había entrado en condado de España, esos segundos decisivos en los que aflora el representante de tantos abriles seguidos en el podio. Alemania cargó desesperada desde el triple y el equipo resistió en un caldero de 14.000 espectadores con el oportunidad de los tiros libres de Brown y Willy. Fueron 31 puntos de la selección en ese apartado. FIBA ya lo había dicho unos días ayer. El baloncesto es un serie simple. Diez jugadores persiguen un balón durante 40 minutos y al final siempre apetencia España.

Período final del Eurobasket.

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