La secretaria militar del partido popular, Cuca Gamarra, audición la intervención grabada de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la reunión interparlamentaria del PP, este sábado en Toledo.Ismael Herrero (EFE)

El PP ha intentado apagar el fuego del impuesto energético con sus compañeros europeos, entusiastas del tributo. Mientras Alberto Núñez Feijóo votó en contra de la consideración del esquema en el Parlamento castellano, invitó al presidente de la Comisión Europea a participar en la reunión interparlamentaria que se celebra este sábado en Toledo. Ursula Von der Leyen ha enviado un vídeo con un mensaje lámina de apoyo a Feijóo, que se ha reproducido en el lucha, en el que advierte que «Europa se encuentra delante uno de los momentos más decisivos de la historia» y reconoce que en esta difícil situación «no hay una alternativa sencilla».

La presidenta de la Comisión, líder del Partido Popular Europeo, se ve en el PP con ciertos recelos por su «peculiar relación de complicidad con Pedro Sánchez», que esta semana ha vuelto a dar apoyo en su esquema de gravitar las prestaciones extraordinarias de los energéticos. En su discurso lámina para el PP, Von der Leyen defendió, sin citarlos, este tipo de impuestos, por el necesario «compensación entre la caudal de mercado y la responsabilidad con destino a los ciudadanos que trabajan duro», un mensaje que revela una visión socioliberal de la caudal que choca con la de algunos sectores ultraliberales del PP castellano.

“Correcto a la refriega en Ucrania, estamos en una situación difícil. No solo los pequeños hogares están sufriendo la subida de las facturas, asimismo lo están sufriendo decenas de miles de empresas que construyen la columna vertebral electoral de nuestra caudal”, remarcó Von der Leyen en su discurso enviado al PP. “No hay una alternativa viable”, admite el líder comunitario. “Estamos en medio de una crisis sin precedentes. Pero saldremos delante. Porque seguimos unidos en el costado correcto de la historia. Queridos amigos, el esfuerzo puede ser duro, pero debemos estar preparados. Y sé que España estará tira. Porque es un gran país con concurrencia aún más sobresaliente. Y sí, creemos en las personas. Por eso nos llamamos Partido Popular”.

El presidente de la Comisión asimismo ha citado a las empresas y ha señalado que es necesario «encontrar nuevos e inteligentes caminos para aligerar la carga sobre los hombros de las empresas, que dan salarios y puestos de trabajo a las personas». “Necesitan ventarrón, y lo necesitan ahora. Debemos representar con celeridad, preservando los principios de mercado que han traído décadas de prosperidad y seguridad de suministro a nuestro continente». Pero, acto seguido y como pasador de oro a su mensaje, Von der Leyen ha instado al PP a averiguar un «compensación entre la caudal de mercado y la responsabilidad con destino a los ciudadanos que trabajan duro». «Ninguna comunidad política puede ser tan incorporación como la nuestra», ha remachado.

En el PP castellano, sin retención, hay dudas sobre la reto del presidente de la Comisión por intervenir en los beneficios extraordinarios de las eléctricas, aunque el partido ha reorientado su conclusión detrás del rumbo que han tomado los conservadores europeos. Esta semana, los líderes del PP describieron incómodamente a von der Leyen como una «socialdemócrata».

El mensaje de Von der Leyen llega en una semana complicada para el PP por la relación con sus compañeros europeos. La corte ha sido doble: con el presidente de la Comisión, que compareció con un elocuente discurso en Estrasburgo a patrocinio de un impuesto que el PP había votado en contra en Madrid; y con el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, que asimismo respaldó con vehemencia el homenaje. Tras el choque, los populares modularon su mensaje y Feijóo prometió que si el diseño del impuesto se ajusta al de Europa, el PP lo rectificará y apoyará. Queda otra papa caliente, el impuesto a los beneficios bancarios, una medida sobre la que el PP aún no ha decidido su postura. El problema es que la filosofía de «compensación» entre la caudal de mercado y los ciudadanos que esgrime Von der Leyen funciona tanto para las eléctricas como para los bancos.

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