La Comisión Europea acaba de divulgar con Hungría la útil que le permite activar la congelación de los fondos que entrega a los Estados miembros. Ha apto «por unanimidad» proponer al Consejo Europeo que suspenda la entrega de 7.500 millones de euros a Budapest por detectar «peligro para el presupuesto de la UE». “Se comercio, en primer ocasión, de irregularidades sistemáticas y deficiencias y debilidades en la contratación pública”, dijo el comisario de Presupuesto, Johannes Hahn, al término de la reunión celebrada de forma inusual un domingo. Para evitar que se produzca la congelación de fondos, Budapest se ha comprometido delante el Ejecutante presidido por Ursula von der Leyen a aplicar 17 medidas de forma rápida. Pero hasta que llegue ese momento, la Comisión es tajante: “La pregunta es simple. Seguimos a nivel de promesas, de anuncios, es poco serio, pero cero más”, señaló Hahn.

El choque entre Bruselas y Budapest se prolonga desde hace tiempo. La deriva autoritaria del gobierno del partido ultraconservador Fidesz lo ha llevado a múltiples enfrentamientos con las instituciones comunitarias. La última tuvo ocasión esta semana en la que el Parlamento Europeo aprobó por amplia mayoría una resolución en la que declaraba que Hungría no es una «democracia plena» sino «un régimen híbrido de autocracia electoral».

Sin secuestro, ahora el enfrentamiento no se queda en el campo de la colisión verbal o de las resoluciones sin consecuencias. Esta vez Budapest puede ver cómo pierde parte de los fondos europeos que tan proporcionadamente le han servido en el pasado para perfilar sus políticas públicas (entre 2014 y 2020 recibió 27.200 millones, 2.750 euros por ciudadano). Por eso, cuando recibió la carta que le envió la Comisión en abril notificándole que había activado oficialmente el mecanismo de condicionalidad, como se candela formalmente a esta útil lícito, el Ejecutante de Viktor Orbán abrió negociaciones con Bruselas para solucionar la situación.

La Comisión puede activar el mecanismo de condicionalidad cuando detecta que el presupuesto comunitario está en peligro en un país. Y eso es lo que ha detectado con Hungría: «Irregularidades sistémicas, debilidades y deficiencias en la contratación pública» y «conflictos de interés». Para zanjar con esto, el Gobierno ultraconservador húngaro habría propuesto a Bruselas, según ha explicado Hahn, aplicar 17 medidas para batallar contra la corrupción: crear una autoridad integral con poderes amplios e independientes y un equipo anticorrupción en el que los sociedad civil; vigorizar las estructuras anticorrupción; cambiar el código penal; animar los mecanismos de auditoría y control, etc.

El Gobierno húngaro ha reaccionado al anuncio de la Comisión asegurando que “con un 100% de seguridad, Hungría cumplirá con sus compromisos”, según el ministro de Incremento Regional, Tibor Navracsics, responsable de los Fondos de Cohesión. El excomisario europeo ha afirmado que «la audacia del domingo es un paso delante» y ha progresista que «el Gobierno enviará el lunes y viernes al Parlamento la código necesaria, incluida la propuesta de creación de una autoridad para supervisar los procedimientos de contratación pública de fondos europeos». Este organismo, asegura Navracsic, comenzará a funcionar en la segunda quincena de noviembre.

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Budapest tiene que cumplir con todos estos compromisos rápidamente si no quiere perder miles de millones. La audacia concreta que ha acogido este domingo el Ejecutante comunitario Consiste en proponer a los Estados miembros, es aseverar, al Consejo, que se congele el 65% de los fondos destinados a Hungría en tres programas europeos, un total de 7.500 millones. Esta cantidad es poco inferior a lo previsto en principio, poco más de 8.000 millones que iban a afectar al 70% de esos bienes. Ahora, el Consejo Europeo dispone de un mes para tomar una audacia, siempre por mayoría cualificada, aunque este plazo puede prorrogarse dos meses más en circunstancias extraordinarias.

Los plazos dados al gobierno ultraconservador de Fidesz sugieren que el plazo será apresurado, porque Hungría ha prometido tener la mayoría de las medidas aprobadas este mes y hacer los nombramientos en las próximas semanas. El 19 de noviembre deberá informar a la Comisión “íntegramente” de la implementación de las medidas aplicadas para corregir la situación. “Nuestra conclusión es que las medidas correctivas propuestas podrían, en principio, resolver los problemas descritos en la notificación si se especifican correctamente en las leyes pertinentes y se aplican en consecuencia”, agregó Hahn, con lo que es muy posible que el Consejo decida no aplicar. la propuesta si Budapest cumple con su compromiso.

Si todo este capítulo finalmente se resuelve como estaba previsto, se demostraría que el mecanismo de condicionalidad tiene fuerza coercitiva suficiente para enderezar las acciones de los estados más rebeldes (Hungría y Polonia) si han puesto en peligro el presupuesto de la UE. Esta útil fue creada durante la tramitación del Fondo de Recuperación, hace dos primaveras. Pero ayer de activarlo, pese a las presiones del Parlamento Europeo, la Comisión decidió esperar el aval lícito del Tribunal de Razón de la UE tras los bienes de los gobiernos ultraconservadores de Budapest y Varsovia. Este apoyo llegó en febrero y dos meses a posteriori, Bruselas apretó el detonador.

Hasta ahora, la Comisión solo ha podido activar esta útil -diseñada para defender el Estado de derecho en aquellos países con deriva autoritaria- en Hungría, cuando detectó graves problemas de corrupción. “Rodeando del 50% de todos los contratos públicos han tenido un solo postor. Esto es cinco veces superior a la media europea. Creo que el segundo país ronda el 15%”, explicó el austriaco Hahn cuando explicó las razones por las que la Comisión ha hexaedro este paso.

En cambio, no lo han podido hacer con Polonia porque en los ataques al Estado de derecho no hay «evidencia de una relación suficiente con el presupuesto europeo». «Es por eso que este tema de la independencia del poder legislativo en Polonia tuvo que abordarse a través de otros instrumentos en el interior de nuestra caja de herramientas», dijo el comisario, en narración al plan de recuperación de Polonia, al que el Ejecutante de Bruselas solo dio luz verde -con mucha controversia interna- cuando logró que Varsovia aceptara hacer reformas en su sistema legislativo.

La importancia para estos países de los fondos europeos, tanto los del Plan de Recuperación como los del Fondo de Cohesión (afectados por la propuesta de este domingo), es fundamental para proseguir los niveles de inversión. Los 27.200 millones que ha recibido Hungría entre 2014 y 2020 pueden suponer el 60% de la inversión pública, y la situación de las cuentas húngaras en los últimos tiempos es muy precaria. Antiguamente de las elecciones legislativas que se celebraron en primavera, el Ejecutante de Orbán tiró de chequera para comprobar la triunfo (el año pasado el obligación superó el 11%). Ahora tiene que aplicar grandes ajustes fiscales (subir impuestos y desmontar el compra) en un contexto crematístico muy complicado: la inflación está en 18,6% y las tasas de interés en 11,75%.

En estas circunstancias, sería muy perjudicial para Budapest perder definitivamente los miles de millones que la Comisión está considerando suspender. De ahí que su posición negociadora este verano todavía se haya deteriorado. Ahora habrá que ver si cumple con los compromisos y el Consejo -órgano en el que Hungría ha destacado recientemente por cercar propuestas, como el tipo reducido del 15% en el impuesto de sociedades- decide no aplicar la ratificación propuesta por Bruselas.

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