Aunque desde palacio se ha insistido en la idea de que no hay que precipitarse, el nuevo monarca y sus más cercanos asesores habrían barajado fijar la coronación el 2 de junio, el mismo día que la difunta religiosa del soberano, 70 abriles antiguamente, lo recibió la corona imperial, el orbe y el cetro que simbolizan el poder y vínculo divino de la monarquía. Lógicamente, esta audacia sería un emotivo homenaje a Isabel II, de quien Carlos quiere convertirse en un digno sucesor a cojín de preservar la continuidad.

Isabel II es escoltada por el Príncipe Carlos durante la Tolerancia Estatal del Parlamento en la Cámara de los Lores el 11 de mayo de 2021 en Londres, Inglaterra.

Sin incautación, el ex Príncipe de Gales ya habría revelado que su coronación será «más corta y modesta» que la de su antecesor, para adaptarse a los tiempos, al papel que juegan las casas reales en el envejecido continente y su obligado compromiso con el medio circunstancia.

Los principios más tradicionales del ritual se mantendrán sin cambios, pero el rey todavía pretende incluir detalles sentidos en memoria de su religiosa, y hacer que el acto sea inclusivo para los miembros de las diferentes denominaciones religiosas y las diversas sensibilidades de la Commonwealth.


«El rey es plenamente consciente de las dificultades por las que atraviesa la Gran Bretaña moderna, por lo que sus deseos y preocupaciones se reflejarán en la ceremonia. Si perfectamente la ceremonia estará marcada por las tradiciones del pasado, todavía debe ser representativa de la monarquía del mundo novedoso», explicó una fuente.

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