Y es que 50 abriles se dice obvio, pero en la vida de un hombre que, por otra parte de dedicarse a la música, ha sido torero, comerciante de tenis, tendero, marido y padre de tribu, esas cinco décadas han estado marcadas por infinidad de vivencias, aprendizajes, recompensas y además tropiezos.

Por ello, 50 abriles podrían parecer “demasiado” pero al ver el estado zen y la irreflexión con la que Napoleón va por la vida, perfectamente podríamos estabilizar que el actor nunca estará en realidad dispuesto a opinar adiós y, por si eso fuera poco, ahora navega acompañado de su hijo José María, quien con su propia historia de vida pero con el ejemplo de su papá, da pasos fuertes día con día en el mundo de la música y hace salir su voz y sus canciones cada vez a más multitud.

José María Napoleón y José María, en monopolio para Quién

 

Napoleón asegura que mantenerse actual y motivado con una carrera de 50 abriles es “sencillo” pero que, como todo, tiene sus dificultades. Aunque está convencido de que lo que cuesta mucho trabajo es lo que más se va amando cada día. Y la historia de su carrera musical tuvos sus dificultades pero, gracias a un buen inicio y a su determinación, se que ha podido ser así de longeva.

José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María
Napoleón está en su tournée de despedida, ‘Hasta siempre’

“Desde que me salí de casa, mi causa me dio su dicha y sus lágrimas. De ella heredé los genes de la música, porque mi causa cantaba precioso. Muy humilde, mi causa, ella lavaba y planchaba ropa ajena. Mi padre era un empleado del ferrocarril, él trabajaba en el camino, recorría todos los carros del ferrocarril para revisar que todo estuviera perfectamente, pero se encontraba cosas y, entre ellas, encontró libros de Manuel Acuña, de Manuel Machado. Libros de poesía y de novelística, y todo eso cayó en mis manos. Él fue la persona que me introdujo en la repaso desde muy temprana vida. Explicándome muchas cosas. Me enseñó cosas básicas que hasta el día de hoy yo llevo como latidos de mi corazón”, contó el cantante y compositor en entrevista.

Reunidos con él y con su hijo José María en el restaurante Blanco Castelar de la Ciudad de México, es inútil no descubrir por qué se ganó el título de El poeta de la canción, ya que incluso cuando deje, sus anécdotas y su conversación se mezclan con versos de poemas y canciones de personajes que lo han cebado o de quienes son sus amigos.

 

Napoleón: Grandes conocimiento

“Que la lucha por la vida no te asombre porque no es hombre el que guerrear no sabe (de un poema de Antonio Plaza Llamas). Dos palabras que no debes olvidar es por servicio y gracias, eso te abre puertas. Buenos modos, siempre. Que cuando vayas a un circunstancia, que te vean a la cara y no a las manos, por si te pudieras robar poco. Nunca, nunca en la vida tomes poco que no es tuyo”, comentó.

Aunque, sin duda, de las frases que más marcaron su vida está: “Si ya te tiraste a la orilla del río y vas en torno a allá, no te regreses porque puedes ahogarte en el regreso”.

José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María
José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María

Napoleón dijo que su papá le enseñó cosas muy sencillas pero muy vitales y que fue en el radiodifusión que tenían en casa el que, en gran medida, detonó su interés por hacer carrera en la música, ya que al asomarse al “ojo mágico” de ese mecanismo color verde descubrió a un músico que lo inspiró.

“Me acuerdo que en ese ojo mágico del radiodifusión color verde, que tengo hasta la época ese radiodifusión conmigo, me asomaba porque le decía: ‘¿Dónde están los que cantan, papá?’, y él me decía: ‘Ahí están adentro. Asómese para que los vea’; y yo me asomaba y bueno, él me vacilaba, pero yo creía ahí estaba Serrat. Él fue el primer actor que escuché en el radiodifusión, siendo yo un jovencito ya, pero lo escuché y yo quería ser como él. Ya cantaba yo”, recordó.

 

Siguió su propio tren

Cuando el cantautor originario de Aguascalientes tenía 16 abriles, su papá quería que fuera ferrocarrilero como él –ya lo había inscrito–, pero un día llegó y le dijo: “Ya me voy”.

“Mientras mi causa lloraba por la dicha que me dio, mi padre, sin dejar de observar su texto, me dijo: ‘Que te vaya perfectamente’, fue todo. Me vine a la Ciudad de México. Fue difícil, fue escrutar en terrenos que no conocía. Hice muchas cosas en esta maravillosa ciudad para subsistir pero no me regresé a la otra orilla, seguí caminando hasta donde yo sabía que tenía que ir”, contó.

Según dice Napoleón, su papá era un hombre de pocas palabras pero que sabía muchísimo; lo que ahora sus propios hijos podrían opinar de él, pues asegura que esa escuela lo hizo meditar porque nunca le dijo: “Ay, pobrecito, regrésate”.

“Cuando gané el Festival de la OTI (en 1977 con la canción de Hombre) y el gobernante le pidió que él dijera un discurso para mí, él sabía cuchichear muy perfectamente, era un hombre muy humilde pero muy cerebrito, y dijo algunas cosas de mí y al final terminó diciendo: ‘Me callaste la boca porque cuando te fuiste y no quisiste entrar al ferrocarril, te juzgué y me doy cuenta que me equivoqué. No creí en ti y hoy me das la muestra de que remaste hasta el otro costado’”, recordó.

José María: Sabe perfectamente adónde va

Hay mucha razón cuando se dice que “La raza vehemencia”. Al igual que su papá, José María sintió el llamado de la música desde muy pequeño y se preparó para construir su propia carrera, por otra parte de que acompañó a Napoleón a infinidad de presentaciones y giras y creció viéndolo a él y otros “titanes” de la época, quienes le transmitieron el aprecio no sólo por la música sino por el trabajo del actor.

José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María
José María, cantante y compositor mexicano

“El mundo en el que yo entré y en el que me veía rodeado de esas figuras, toda esa camada te acoge o te acogían, porque ya muchos no están. No remembranza un día en que haya manido sangrón a José José o que haya manido sangrón a Joan (Manuel Serrat). Siempre eran los mismos”, aseguró el cantante y compositor, quien en casa tuvo al más extenso avezado y el mejor de los ejemplos pues, sin importar que Napoleón fuera uno de los más grandes y populares cantautores en México desde la término de los 70, para su tribu, para sus hijos, era simplemente “papá”.

José María Napoleón
José María Napoleón y José José

“Como tribu, nuestro padre nos lo hizo muy obvio. Mi padre era Napoleón exterior, pero cuando regresaba, no te enterabas. Desde inmaduro, nos llevaba a todos lados. Era el padre que nos llevaba a la escuela y que saliendo te compraba un dulce. Nunca hubo ese ‘traer el trabajo a la casa’ o opinar ‘Miren, su padre es éste, allá exterior’. Íbamos a Walmart y mi padre llevaba sus shorts, sus tenis. Era un hombre como lo ves ahora, muy sencillo. Para nosotros, como hermanos, como tribu, nos lo hizo muy obvio”, recordó el intérprete del tema Sé muy perfectamente de dónde vienes.

“Él me dijo desde chiquito: ‘Yo no quiero estudiar en las universidades’, desde chavito él me dijo: ‘Yo quiero ser cantante’”, recordó Napoleón sobre la experiencia de su hijo, quien grabó a los 11 abriles su primer disco en un estudio, con canciones de su padre y más tarde se rebeló de su herencia musical y buscó por sus propios medios encontrar su voz y conducirse para contar –y cantar– sus propias historias.

José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María
Napoleón y José María en monopolio para Quién

José María: En rebusca de su voz y su camino

“Ahí sí, mi mamá tuvo mucho que ver, porque aunque mi papá me enseñaba por ejemplo los tonos o estudiaba conmigo qué tan remotamente podía salir vocalmente, mi mamá era la que escuchaba una música distinta en la casa. A mi papá yo le escuchaba Serrat; yo no congeniaba mucho con Serrat, con su música, no entendía muy perfectamente cuando escuchaba ‘Nací en el Mediterráneo’ y yo decía ‘¿Y eso a mí qué?’. Pero era chavito, todavía insolente.

“Y mi mamá escuchaba a Eagles, a Air Wind and Fire, Neil Diamond. Entonces, acá (con su papá) podía sacar la voz y acá (con su mamá) sabía qué era lo que quería cantar. Entonces me hice más del banco popero y rockerón, pero siempre volviendo a los inicios. Me hice un chavo muy fanático a cantar los temas en inglés pero además al sufrimiento y, para eso, sabía que de este costado buscaba a mi papá y a José José, a Emmanuel, a todos esos grandes cantantes. Esos que ‘cumplían’ con la parte de mi sufrimiento”, reconoció.

José María Napoleón cantante y compositor mexicano y su hijo José María
José María y Napoleón nos abrieron el arca de los saludos

José María creció viendo a su papá cantar y torear. Napoleón toreó 117 novilladas y 59 corridas de toros y de acuerdo con el sitio Toros y Deportes, el cantautor tomó su alternativa el 14 de septiembre de 1986 en la Plaza de Toros Oriente de San Miguel de Al otro lado, teniendo como padrino a Fermín Espinosa Armillita y como declarante a Guillermo Capetillo.

“A mí el valencia no se me dio para el toro pero sí lo de la música. Desde chiquito me encantaba verlo. Ahí era don Napoleón”, afirmó el cantante, quien abandonó la escuela para meterse de satisfecho al mundo de la música, sin esperar que la catequesis más extenso de su vida estaba por venir.

“Ya treintón, acabé la preparatoria y ahora voy a estudiar Comunicación en la universidad, pero son cosas de las que te das cuenta a posteriori, que pudiste activo seguido y que no pasaba nadie. Pero con 19 abriles, yo dije: ‘Yo ya me voy. Yo voy a ser cantante. Mañana pego’, y sí, pegué… ¡pero un petardón!”, aceptó entre risas.

José María y El idioma del aprecio

Y es que a los 15 abriles José María vivió una experiencia que se adelantaba a lo que ahora es su forma de vida, a la lucha que con cada canción y en cada presentación en vivo, alimenta su objetivo de seguir delante en la industria.

“A los 15 abriles tuve mi primera novia. Me dejó y yo necesitaba decirle (reclamarle) pero de otra forma. Y dije: ‘Voy a hacer una canción y se la voy a asomar a ocurrir a mis amigos hasta que llegue a ella’ y la canción se volvió como un himno en Aguascalientes. La traía todo mundo y ahí fue donde dije que yo quería escribir mis canciones”, recordó.

Esa canción fue El idioma del aprecio, tema que grabó y mostró a Napoleón en la sala de su casa y con la que empezó su historia como compositor. Historia que ya lo ha mantenido en marcha, luchando por sus sueños.

“Ahora nadando. Nadando mucho cuando estoy solo y nadando en torno a el barco de mi padre que –siempre lo he dicho– es un hombre que ha apostado por mí absolutamente todo, aún sabiendo que lo puede perder o que a veces lo ha perdido. Soy un buen bañista pero siempre me dirijo en torno a su barco porque siempre está dispuesto a darme un espacio para poder ir juntos”, dijo el cantante.

Un nuncio vivo

“Ha sido un esfuerzo compartido porque ya tenemos un buen tiempo viajando juntos porque él abre los conciertos. Lo hago porque lo necesita, porque lo necesitamos los dos”, intervino Napoleón, quien en 2022 realiza su tournée del adiós, Hasta siempre, y con la que, el 11 de octubre, dará un concierto en el Público Franquista; el 28 en el Público Citibanamex de Monterrey; y el 18 de noviembre en el Público Telmex de Guadalajara.

José María Napoleón
Napoleón dice a su notorio ‘Hasta siempre’

“Lo que le quiero dejar es un nuncio de emociones, de ejemplos verdaderos, del esfuerzo, de la lucha por la vida. Así que lo importante en esto es retener adónde y cómo quieres salir, sin ocurrir por encima de nadie, sin utilizar nunca una mala forma. Entre más extenso seas, más humilde sé, me decía mi padre”, concluyó Napoleón y con sus palabras, las que canta y las que dice, deja un ejemplo de vida para su hijo y para todos aquellos que aspiran a ser o ya son cantantes.

José María Napoleón
Napoleón en el Público Franquista en agosto de 2022

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