Revolución al frente de Grifols. Víctor Grifols, presidente del conjunto de hemoderivados controlado por su tribu, cesa en el cargo. Le releva Steven F. Mayer, perito en inversiones de la gestora de fondos Cerberus y que formaba parte del consejo de la compañía catalana desde 2011, que ocupará un puesto ejecutante. El cambio se produce en medio de una caída de la bono de Grifols, que ha perdido más de un 46% en lo que va de año, lastrada por su pesada mochila de deuda, cercana a los 9.000 millones de euros.

Con su paso al costado, Víctor Grifols cierra 30 abriles como primer ejecutante de la compañía y más de 50 abriles dedicados a la compañía, que se ha convertido en uno de los gigantes mundiales en el negocio de la parentesco. Hace unos días, en plena tormenta por el desplome de la cotización, la compañía anunció que trabajaba en la reducción de su endeudamiento, el origen de sus problemas, y en el posible fichaje de ejecutivos externos de solvencia contrastada. Mayer se sitúa por delante de los consejeros delegados de la compañía, Víctor Grifols Deu y Raimon Grifols Roura, hijo y hermano del presidente saliente, que permanecerán en el consejo de agencia y como presidente de honor.

En un comunicado, Grifols resume los cambios como una muestra del compromiso por reanimar el liderazgo de la compañía, acelerar su plan decisivo y aumentar el valía para todos sus accionistas. Este martes habrá que ver cómo reacciona el mercado al cambio, ya que la compañía ha decidido anunciar la cita al falleba del mercado. Este lunes las acciones cerraron a 8,98 euros, lo que supone una subida del 1,08%.

“He pasado la decano parte de mi vida al frente de Grifols. Hoy es una empresa sólida y en buenas manos, por lo que es hora de jubilarse”, dice Víctor Grifols en el texto enviado por la compañía. Su sucesor ha respondido señalando la dificultad de la tarea encomendada: “Aunque es increíble ponerse en la piel de Víctor, trabajaré inmediato al consejo de agencia, los consejeros delegados y todo el equipo directivo, poniendo toda mi experiencia al servicio de los objetivos estratégicos de la empresa y sus prioridades.

Stop endeudamiento

Tras abriles de ascenso de valía, con una agresiva política de adquisiciones basada en el apalancamiento, los últimos dos abriles se han convertido en un suplicio para los accionistas del conjunto. Del mayor de 34,19 euros en febrero de 2020 se ha pasado a 8,98 euros este lunes. La agencia de calificación S&P rebajó su calificación clasificación porque los tiempos de reducción de la deuda no se están cumpliendo y representan nueve veces el EBITDA de la empresa, múltiplo que duplica lo ideal y que es más peligroso porque en tres abriles tendrá que afrontar vencimientos relevantes. En todo este enjambre financiero golpeó el covid, que bajó la captura de plasma para desarrollar sus productos, un problema que, según la empresa, está en proceso de decisión.

Uno de los puntos que más ha agudizado la presión sobre la dirección de la compañía se encuentra en la adquisición anunciada en septiembre de 2021 de la alemana Biotest, especializada en hematología e inmunología clínica y propietaria de una cartera de productos derivados del plasma. Fue una de las operaciones más ambiciosas del laboratorio catalán, con un coste de 1.100 millones de euros, con el objetivo de convertirse en líder en capacidad industrial para la consecución de plasma.

El caso es que buena parte de esta inversión, como otras anteriores, se realizó a través de deuda, con la confianza de que los altos niveles de caja generados por el negocio de Grifols permitirían reducirla a tasas récord. La Bolsa aplaudió inicialmente la operación, pero ahora le pasa suma.

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