Los primeros pasos de Coppel en el mundo empresarial comenzaron con el pie derecho cuando tuvo al presidente en su toma de posesión Miguel del Madrida quien no conocía, pero que le sugirió su nuevo amigo originario de Los Mochis Francisco Labastidaquien acababa de comenzar como jefe de Sinaloa.

El patrón hotelero, Ernesto Coppel

“Era mi primera comprensión y como era Presidente de la República me sentí de lo mejor luego de deber desencajado de la podredumbre en la que vivía y debía 14 meses de renta”, recuerda. ernesto coppela quien entrevistamos recientemente en la Ciudad de México.

Miguel de la Madrid Hurtado
El expresidente del Madrid falleció el 1 de abril de 2012 a causa de un enfisema pulmonar.

El patrón dice que no podía creer que el presidente cortaría la cinta y que él igualmente dormiría en su hotel. Era un honor que no creía tener, pero Labastida, a quien acababa de conocer, le dijo que en esos días De la Madrid estaría en el puerto para un evento relacionado con la Armada.

Se sabe que De la Madrid llegó a Mazatlán con toda su comitiva y que se reunió con el equipo de trabajo del jefe Labastida y el corregidor de la ciudad, José Santo Pescador quien más tarde se convirtió en Secretario de Educación Pública con Sazonar de Gortari.

El PRI Francisco Labastida fue a dar el pésame a la familia De La Madrid.
Francisco Labastida, en los funerales de su amigo, el expresidente De La Madrid.

En horas de la tarde, ya en el hotel Pueblo Atún, el ejecutor federal tuvo una admisión con algunos miembros de la sociedad mazatleca, quienes presenciaron el tradicional corte de cinta. “Luego, Francisco Labastida, el presidente Miguel de la Madrid y yo, solos, sin ningún miembro de su séquito, volvimos al vestíbulo a tomar unos whiskys”, recuerda Coppel.

El patrón dice que no había muchos muebles en el circunscripción, solo una mesa de centro con un enorme arreglo floral. «Todos estaban fuera, nos dieron un momento de privacidad, así que continuamos con nuestra bebida y comenzamos a fumar».

Según Coppel, De la Madrid fue el primero en sacar un cigarro mientras decía que no podía dejarlo. “Labastida se lo encendió y tomó otro para él, entonces yo hice lo mismo y los tres nos pusimos a fumar, pero de repente veo que el presidente comenzó a fundir ceniza, entonces el jefe Labastida dijo ‘Ponlo aquí’ y estiró su mano.

Pasarela del armario real
Bárbara, Ernesto y Lety Coppel, con Montserrat Oliver

El mandatario agradeció el expresión y depositó sus cenizas en la mano del jefe del estado. “Entonces yo igualmente hice lo mismo mientras le decía a Labastida, ´¡Gracias Pancho!´. La insuficiente no podía rajarse”, recuerda Coppel entre risas.

A pesar de la chascarrillo, la amistad con el expriísta de Sinaloa se mantuvo intacta y continúa hasta el día de hoy, aunque, dice Coppel, Labastida sí lo reclamó luego, sin el presidente de Madrid a la pinta, que lo habían aferrado como un «cenicero».

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