Rafa Nadal y Mery Perelló ya son padres, según confirma EL PAÍS. El tenista, a los 36 primaveras, y su mujer, que dirige su fundación, a los 34, celebran el inicio de su primer hijo. Tras radicar un complicado final de vergüenza, la pareja ya puede disfrutar de su primer hijo. El bebé nació la mañana del 8 de octubre en Palma. Perelló, encinta de 37 semanas, ingresó la oscuridad precursor en la misma clínica privada donde estuvo unas semanas controlando su lozanía.

Las últimas semanas de vergüenza han sido difíciles para la pareja. Perelló, director genérico de la Fundación Rafa Nadal desde 2019, tuvo que ser ingresado (primero en esa clínica y luego en el hospital de Palma y luego retornar a la clínica) para tratar unas dolencias, que no se hicieron públicas, a finales de agosto. , rodeando de la semana 31 de vergüenza. Aunque algunas fuentes señalaron que existía la posibilidad de que tuviera que ocurrir por el quirófano, la preocupación y los rumores tras conocerse la nota quedaron silenciados cuando Nadal decidió quedarse en Estados Unidos y no dejar el US Open para unirse a su mujer en Mallorca.

Una pareja que dio a luz a su hijo el pasado jueves cuenta a las puertas de la clínica mallorquina que se han cruzado con la pareja sobre las nueve y media de la mañana del sábado. Era el momento en que una cuidadora bajaba a Perelló a la sala de partos en arnés de ruedas, empujada por una cuidadora. “Rafa nos ha recibido muy amablemente, con un Buenos días” han comentado. El deportista ha sido la única persona de la tribu que ha estado presente en el parto. Es probable que no salgan del hospital hasta el lunes, a posteriori de que se hayan hecho las primeras pruebas al recién nacido.

A las puertas de la clínica, situada en las arrabal de Palma, se ha reunido un agrupación de fotógrafos para intentar hacer una instantánea de la pareja o familiares que acuden a ver al recién nacido. El hospital dispone de una sección de ingreso de personas que demandan un longevo cargo de intimidad, donde se encuentra alojada la pareja Nadal. De hecho, tienen ataque privado a los aparcamientos y pueden salir de la clínica de forma discreta y sin penuria de pisar la calle.

La pareja, que siempre ha sido muy reticente a murmurar de su vida privada, confirmó el vergüenza semanas a posteriori de que la revista ¡Hola! ofreció, en monopolio, las imágenes de la nota. Igualmente tuvieron que reñir con la filtración del ingreso de Perelló en una clínica privada de Palma. Entonces ella estaba en la semana 31 de vergüenza y, a miles de kilómetros, Nadal se preparaba en Estados Unidos para disputar un torneo de tenis. Desde el primer momento, el tenista manacorí transmitió un mensaje de tranquilidad sobre el estado de su mujer y el de su hijo. A pesar de parecer tranquilo durante su información, su mente estaba en otra parte y no en obtener. “Como saben, a nivel personal estoy en una situación que es importante para mí. Y tengo que manejar todo. Mi esposa está proporcionadamente. Lo que pasa es que son situaciones que cuesta más manejar cuando uno está acullá de casa”, subrayó en rueda de prensa.

Posteriormente de ser derrotado a principios de septiembre, Nadal confesó que necesitaba tomarse un alivio y regresar a casa para estar cerca de su esposa durante las últimas semanas de vergüenza. Por otra parte, reconoció que era el momento de dedicarse a «cosas mucho más importantes que el tenis».

A finales de septiembre, Nadal reapareció públicamente en la Laver Cup, competición organizada por Roger Federer. En su casa de campo impresión, el tenista suizo, buen amigo de Nadal, disputó con él su postrer partido antiguamente de retirarse. Tras caer derrotado en un partido de dobles, Nadal volvió a murmurar sobre la situación que atravesaba en ese momento: “Han sido semanas difíciles. Pocas horas de sueño, un poco de estrés en genérico, situaciones un poco más complicadas de lo habitual en casa… He tenido que reñir con todo eso un poco, que es una presión diferente a la que estás acostumbrado vida profesional”, reconoció el 14 veces vencedor de Roland Garros.

Unidos desde la adolescencia y casados ​​desde 2019, Nadal y Perelló nunca han ocultado su deseo de ser padres. Se conocieron a través de su hermana, Maribel, que era compañera de estudios de Perelló. Nacidos y criados en Manacor, los dos tienen mucho en global. 2005 fue un año importante para Nadal, tanto a nivel personal como profesional. Formalizó su relación con Perelló y ganó su primer Roland Garros, convirtiéndose en la nueva sensación del tenis internacional. Posteriormente de 15 primaveras de cortejo, la pareja se casó en otoño de 2019 en una celebración privada en su tierra procedente de Mallorca. Desde el enlace solo se difundieron dos fotografías en las que se veía cómo iban vestidos los novios. A la celebración asistieron rostros conocidos como David Ferrer, Feliciano López, Carlos Moyá o el rey emérito, Juan Carlos I.

Poco se ha sabido de su relación sentimental, a pesar de arrostrar 18 primaveras juntos. En una de las pocas entrevistas que el tenista ha regalado hablando de su vida privada, la que concedió en 2017 a su amigo y extenista argentino Juan Mónaco, confesó el deseo que tenía de ser padre por primera vez: “Me encantaría tener hijos. Soy una persona concubina de los niños, soy muy franco y, obviamente, me gustaría formar una tribu cuando acabe mi vida deportiva”. Nadal aún no ha puesto fin a su carrera deportiva, lo cierto es que las lesiones, cada vez más frecuentes, le están obligando a detener durante meses y pensar en una posible y anticipada retirada. Aunque, como él mismo aseguró tras confirmar la nota del vergüenza, su vida no tenía por qué ser diferente: «No espero que suponga ningún cambio en mi vida profesional». Ahora, con su hijo ya en brazos, habrá que esperar para memorizar si hay cambios o no en la vida profesional del mejor tenista gachupin de todos los tiempos.

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