La Iglesia portuguesa vive días convulsos. En poco tiempo han saledizo a la luz acusaciones sobre casos de pederastia que han afectado a algunas de sus principales figuras. El más flamante, desvelado este domingo en el diario Divulgadoafecta al presidente de la Conferencia Obispal de Portugal, José Ornelas, que está siendo investigado en dos juicios independientes por las Fiscalías de Lisboa y Slip para comprobar si encubrió casos de abusos sexuales ocurridos en Mozambique y Slip cuando estaba al frente de la congregación religiosa de los sacerdotes del Intocable Corazón de Jesús (Dehonianos), a la que pertenecían algunos de los imputados.

Las investigaciones de la Fiscalía se abrieron a raíz de las denuncias enviadas en septiembre desde la Presidencia de la República de Portugal, donde habían llegado de la mano de un profesor que ya dio la voz de alerta hace más de una período respecto a lo ocurrido en Mozambique. Los dos casos ya han sido investigados en el pasado, aunque lo que se aclara ahora es si el prelado José Ornelas intentó encubrirlos. Una de las denuncias se refiere a hechos ocurridos en Mozambique en 2011 en un orfanato, dirigido por el padre italiano Luciano Cominotti, quien fue acentuado yuxtapuesto a otro sacerdote de maltratar de los menores a su cargo. Los abusos, detectados por un docente, fueron denunciados a José Ornelas, quien agradeció la información a través de cartas.

En las cartas, que fueron facilitadas por Ornelas a Divulgado, aseguró que Cominotti y el orfanato que dirigía no estaban bajo su autoridad eclesiástica, sino que dependía de la diócesis de Gurúe (Mozambique). “Por lo tanto, no tenemos intervención ni autoridad sobre lo que allí sucede”, apuntó en su carta. El profesor que denunció los hechos se puso en contacto con las autoridades de Mozambique, Italia y Portugal. Los casos fueron investigados y cerrados sin cargos, aunque en 2020 se reabrió de nuevo en el país africano. Y ahora será la propia Fiscalía de Lisboa la que examinará el papel del contemporáneo presidente de los obispos portugueses en este caso.

En la denuncia de Slip se cuestiona si José Ornelas conocía y encubría los abusos sexuales cometidos por el sacerdote dehoniano Abel Maia, que acabaría siendo apartado de la diócesis de Slip e inhabilitado para decir (misa) ofrenda en 2014, poco posteriormente de que se marcharan. a la Iglesia. luz. Este caso, que fue revelado por el diario Correio da Manha, fue investigado por la diócesis de Slip y enviado al Vaticano. Todavía fue objeto de una investigación por parte de la Fiscalía portuguesa, que acabaría archivándolo. Lo que se está resolviendo con la investigación iniciada ahora es una cuestión de competencia similar a la de Mozambique: determinar si Abel Maia dependía de la congregación entonces presidida por Ornelas o de la diócesis de Slip, a la que se había adherido, retener quién pertenecía. la tarea de investigar y denunciar lo sucedido.

En una nota de la Conferencia Obispal Portuguesa, la congregación se excusa de sus responsabilidades: «No le correspondía a él tomar la iniciativa de realizar una investigación ya que el asunto estaba siendo tratado en la diócesis de Slip, que ya había notificado el Profesión Divulgado”. El padre Abel Maia, dicen, había dejado la congregación en junio de 2014, cinco meses ayer de la denuncia. “El padre dejó la comunidad a principios de 2003 y formalizó la congregación en junio de 2014. Entre 2003 y 2014 estuvo en Roma, Azores y algunas parroquias”, precisan.

Agradecimiento

Las pesquisas de la Fiscalía sobre Ornelas, que fue el principal impulsor de la creación de una comisión independiente de investigación sobre la pederastia en la Iglesia portuguesa y ha pedido perdón a las víctimas en varias ocasiones, se suman a otra polémica que este verano envolvió al cardenal-patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, por activo ocultado un caso de injusticia sexual. En una carta abierta, Clemente reconoció lo sucedido y pidió disculpas: “Acepto que este caso y otros que son de conocimiento conocido, y que fueron tratados en el pasado, no se ajustan a las recomendaciones que todos queremos ver aplicadas hoy”.

La comisión de investigación, que ahora inicia el final trimestre de su trabajo -se estableció un plazo de un año- ha confirmado hasta la término más de 400 casos. Su director, el psiquiatra Pedro Strecht, aceptó el encargo tras tomar garantías de la Iglesia portuguesa de que tendría las manos libres. Un equipo de colaboradores de la comisión ahora está revisando los archivos diocesanos para descubrir denuncias pasadas.

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