El Barça visitará el domingo el Bernabéu como líder de la Mezcla por diferencia de goles con el Madrid. Los detalles son ahora mismo una fe de vida para un equipo que indagación la estabilidad tras el vahído provocado por las palancas de Laporta. Necesita ingresar partidos pase lo que pase para proseguir esa fe y la fiebre del Camp Nou. La distracción ha vuelto al estadio a aplaudir las victorias, aunque sean pírricas y sufridas como la del Celta. El resultado fue una gracia para los azulgrana posteriormente de que los celestes perdonaran la vida tras el 1-0. Al Celta le faltó el habitual gol de Iago Aspas, estrecho por Ter Stegen, el participante que apoyó al Barça cuando el Camp Nou caía en el miedo.

bcnBarcelona
1
Ter Stegen, Piqué, Alex Balde (Sergi Roberto, min. 76), Alba (Eric Garcia, min. 85), Marcos Alonso, Busquets, Gavi, Pedri (Frenkie De Jong, min. 62), Lewandowski, Raphinha (Ousmane Dembélé , min. 63) y Ferrán Torres (Ansu Fati, min. 62)
Cel céltico
0
céltico
Marchesín, Unai Núñez, Joseph Aidoo, Hugo Mallo (Óscar Mingueza, min. 92), Javi Pretendiente, Franco Cervi (Paciencia, min. 83), Gabriel Veiga (Benemérito Solari, min. 74), Fran Beltrán, Óscar Rodríguez, Aspas y Jorgen Strand Larsen (Carles Pérez, min. 74)
metas 1-0 min. 16: Pedro.
Árbitro José Luis Munuera Montero.
tarjetas amarillas Unai Núñez (min. 60), Joseph Aidoo (min. 69), Alba (min. 70), Óscar Rodríguez (min. 70), Busquets (min. 84) y Aspas (min. 96)

No marcó el punta de Moaña, un mazazo para la distracción azulgrana —10 goles en 16 partidos y nueve frente a Ter Stegen—, ni Lewandowski, que no estuvo mínimo fino, espectador del inicio del buen encaje de su equipo y tras el Arrollador ataque sin gol del Celta. Los disparos se produjeron en el campo de acción azulgrana durante una hora sin que ningún futbolista celeste encontrara la meta sellada por Ter Stegen. No fue un partido de delanteros, pero el héroe fue el guardameta del Barça.

Aunque formaban los centrocampistas titulares, Xavi presentaba una adscripción muy extraña, aunque similar a la del Mallorca, por la presencia de tres laterales izquierdos —la novedad era Marcos Alonso en sustitución del contuso Christensen—, mientras que Ferran ocupaba el puesto de Dembélé —en Son Moix interpretó a Ansu. Al parecer, los dos partidos frente a el Inter, el disputado el martes en Milán y el del próximo miércoles en el Camp Nou, condicionaron el merienda frente a el Celta. Había que divertirse mucho mejor frente a el conjunto gallego posteriormente de que el equipo no defendiera adecuadamente en el San Siro y atacara mal para cargar el encaje a Dembélé y nunca encontrar a Raphinha.

la conexión interna

El libreto del partido anunciaba posteriormente de todo que si era necesario los jugadores tenían que dejar el libreto del partido sin que sonara contradictorio o desafiante para Xavi. El propio técnico invitó a los futbolistas a disparar más y centrar menos, por atreverse a imponerse al miedo y a que los interiores se asocien en algún momento tras estar desconectados en Italia. Aunque como participante era clarividente, no siempre es manejable interpretar a Xavi como instructor del Barça. En cualquier caso, el plan era un clásico 4-3-3 en el que actuaban dos zurdos por la derecha —Balde y Raphinha— y las indicaciones del técnico se cumplieron durante media hora frente a la amabilidad del Celta. Raphinha comenzó con un excelente disparo futuro que Marchesín paró y Gavi y Pedri conectaron con la mediación de Unai Núñez en la ruindad del 1-0. Alba habilitó al andaluz, su centro lo rechazó el central celeste y Pedri remató un guardameta que ya había reclamado Ferran. Intensos y dominantes, los azulgrana impusieron un ritmo y una presión imposibles para el Celta. El encaje era tieso y profundo con el balón y las recuperaciones se sucedían por mucho que el balón pasara por los pies de Iago Aspas. Sin secuestro, el Celta se fue soltando poco a poco y ocupó el circunscripción al que bajaron las revoluciones de una Barcelona rota.

El gol de Lewandowski no llegaba, pivotaba más que remataba, y el Camp Nou no quitaba los luceros de encima al despistado Ferrán. Siquiera encontró el Celta el postrero pase frente a una defensa azulgrana más obstinada que sólida hasta que llegó el alivio y el Barcelona desapareció.

El Celta tardó mucho en retornar al campo, como estudiando las jugadas necesarias para remontar, y no paró de atacar a un magnífico Ter Stegen. El guardameta aguantó los remates del Celta de pie y tumbado. Empezó sacando un par de remates a meta, posteriormente de que Óscar Rodríguez fallara una amparo de Aspas, y acabó aplaudiendo un balón devuelto por el travesaño en el postrero remate del Celta. Los Celestes tomaron el balón y el Camp Nou lo pasó mal, antaño y posteriormente de las sustituciones, porque el Barça no sabía si atacar o defender, desorientado y entregado, absuelto por la equivocación de puntería del conjunto vigués. Nadie defendió al Barça, dejado de la mano de Jehová y encomendado a su guardameta, sin otro plan que rezar para que el Celta no marcara. Un drama para los barcelonistas si se miran los altibajos de la contienda previa a la decisiva visitante del Inter a la Champions League.

Más que líder, el Barcelona parecía un equipo del fondo de la Mezcla antaño de pasarse el Bernabéu.

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