Estados Unidos está repasando su relación con Arabia Saudí, como admitió este martes la Casa Blanca, para atreverse cuáles deben ser los lazos en el futuro con un país que ha sido su mejor socio en el mundo árabe pero con el que crece la desconfianza mutua. La intrepidez de los productores de petróleo liderados por Riad y agrupados en la convocatoria OPEP+ la semana pasada en Viena de recortar la producción mundial en torno a un 2%, dos millones de barriles, ha sido la poco que colmó el vaso.

Esa intrepidez de los 13 países miembros de la OPEP y otros diez productores, incluida Rusia, ha perjudicado al gobierno estadounidense. Durante meses había cortejado y presionado al régimen del príncipe Mohamed bin Salman desde todos los ángulos, incluida una polémica turista del presidente estadounidense, Joe Biden, a Arabia Saudí para aumentar la producción. El retazo, por otro costado, favorece a Rusia, que depende de las ventas de petróleo al extranjero para apuntalar su riqueza y sufragar los costos de su invasión a Ucrania. En el Gobierno demócrata estadounidense, el mueca de Riad se ha tomado casi como una afrenta personal.

Si la semana pasada Biden calificó la intrepidez de la OPEP+ de “decepcionante” y anunció que estaba estudiando opciones, este martes altos funcionarios de la Casa Blanca y el Área de Estado confirmaron que la revisión de lazos está en marcha. «Necesitamos reevaluar nuestra relación con Arabia Saudita y tener una relación diferente, sobre todo luego de la intrepidez que se tomó en la OPEP+», dijo la portavoz de la residencia presidencial, Karine Jean-Pierre, quien consideró que «sin duda» Riad se ha en línea con Rusia en la aprobación del retazo.

La intrepidez la tomó la OPEP, pero «claramente» Arabia Saudita es el líder de ese cartel de países productores, dijo John Kirby, coordinador de comunicaciones estratégicas del Consejo de Seguridad Doméstico de la Casa Blanca, en una convocatoria telefónica con periodistas. Según Kirby, Biden cree que ha llegado el momento de que las relaciones entre los dos países sirvan a los intereses de Estados Unidos. Para atreverse el camino a seguir, la Casa Blanca tratará, entre otros, con los legisladores en el Congreso, en conversaciones que comenzarán lo antiguamente posible: muchos congresistas están fuera de Washington, dada la proximidad de las elecciones legislativas del 8 de noviembre .

“Creo que está dispuesto a iniciar esas conversaciones de inmediato. No creo que sea poco que pueda o deba esperar mucho más, francamente”, había notorio previamente el suspensión funcionario en una entrevista difundida por CNN.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata Bob Menéndez, había pedido este lunes la suspensión de la cooperación con Arabia Saudí, incluida la cesión de armas, tras enseñar a Riad de apoyar a Rusia al respaldar el retazo.

Únete a EL PAÍS para seguir todas las novedades y acertar sin límites.

suscribir

Las deliberaciones en el proceso de reevaluación deberán tener en cuenta una serie de variables. Entre ellos, la posibilidad de que un refrigeración de los lazos con Arabia Saudí beneficie a Irán, némesis de Riad y rancio enemigo de Washington. Así lo ha obligado el portavoz del Área de Estado, Ned Price, cuando ha indicado en rueda de prensa que el replanteamiento presenta “desafíos de seguridad, algunos de los cuales emanan de Irán. Ciertamente, no quitaremos la paisaje de la amenaza que Irán representa no solo para la región, sino igualmente más allá, en algunos aspectos».

Arabia Saudita asegura que la intrepidez de la OPEP, tomada por unanimidad, fue por razones puramente económicas. El barril de crudo, que superó los 120 dólares el barril este verano, había caído por debajo de los 80 dólares en septiembre adecuado a la caída de la demanda. Y los 80 dólares es el inicio pequeño que algunos de los países productores calculan que necesitan para equilibrar sus presupuestos y proseguir la paz social.

Pero para el gobierno estadounidense es una mamporro. La relación, que durante décadas se basó en un trueque en el que Washington proporcionaba seguridad y armas modernas a Riad a cambio de petróleo económico, se ha vuelto cada vez más difícil desde que el príncipe Mohamed bin Salman asumió el poder. . Y aunque durante su mandato presidencial Donald Trump quiso recuperar lazos con la generosa cesión de armas, el truculento crimen del periodista Jamal Khashoggi, asfixiado y descuartizado en el consulado saudí de Estambul en 2018, marcó un punto de inflexión. Durante su campaña electoral, Biden llamó a Arabia Saudita un «paria».

Sigue toda la información internacional en Facebook Y Gorjeoo en nuestro boletín semanal.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí