El Gobierno, encabezado por el Profesión de Seguridad Social, está buscando formas de mejorar las pensiones de las mujeres. Para conseguirlo, baraja diversas fórmulas con las que combatir los abriles de paro que la mayoría de las trabajadoras suman en su carrera profesional —conocidos como brechas de cotización—, y que acaban abaratando la cuantía final de la prestación por renta que perciben.

Los mecanismos contemplados en el despacho del ministro José Luis Escrivá, según confirman fuentes conocedoras del plan, son varios: desde ampliar el número de cuotas mensuales que cubre la Seguridad Social en caso de estar en el paro, por consiguiente, sin cotizar; para mejorar las cantidades con las que lo hace.

Actualmente el mayor es de 48 mensualidades, en las que el sistema aporta el 100% de la cojín mínima de cotización (1.166,7 euros) de forma ficticia para que no se reduzca demasiado la cuantía de la pensión. A partir del mes 49 (cuatro abriles), se completa con el 50% de esta cojín, unos 583 euros. Elevar este porcentaje es otra posibilidad. La propuesta, aún por constreñir, se someterá a debate con gremios y empresarios, y deberá ser resuelta antaño de fin de año, ya que se enmarca en el interior del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Los datos recogidos por el Profesión de la Seguridad Social advierten de la existencia de una brecha de carácter en el interior del sistema de pensiones. Una desviación que se origina, según entienden, en la propia composición del mercado sindical, donde existe un extraordinario sesgo a crédito de los hombres (hay más asalariados y menos parados). A pesar de que se proxenetismo de un desequilibrio histórico sobre el que la última reforma sindical ha tenido un veloz impacto —aunque se dilación que sus enseres correctores se manifiesten más delante—, el Gobierno considera necesario establecer parches que aborden este desorden con anciano celeridad. .

Parchar estos abriles sin aportes parece fundamental para igualar las pensiones entre hombres y mujeres, más cuando la morfología de las carreras ha ido cambiando con el paso de los abriles. Si tradicionalmente estos dibujaban una curva recto, que empezaba con las cotizaciones más bajas y acababa con los títulos más altos -dentro de una proyección sindical en la que el trabajador iba mejorando su situación con el paso de los abriles, casi siempre en el interior de la misma empresa-, episodios como el crisis financiera de 2008 han roto abruptamente con este estilismo estadísticas, y han perjudicado mucho a una gestación ya muy cerca de la renta.

Muchos trabajadores en el postrero tramo de su carrera, y en peculiar las mujeres, han manido truncada su progresión, vaciando lo que deberían ser sus mejores abriles laborales. Lo que se pretende en el estancia de Escrivá es "ofrecer un seguro" a los trabajadores frente a cualquier cambio inesperado en el panorama sindical.

Estas lagunas en el tramo final han afectado a multitud a la hora de determinar la pensión de renta, ya que la cuantía final se define en función de la media de la cojín reguladora (lo que ha aportado el trabajador) durante los últimos 25 abriles. Para que estas trayectorias alcancen los abriles necesarios, la Seguridad Social cubre actualmente con cotizaciones aquellas mensualidades que faltan aparente que ahora el empleo quiere ampliar.

En las estadísticas del Profesión observan que un porcentaje mucho anciano de mujeres tienen una anciano cantidad de abriles sin cotizar (22%) que los hombres (7%). A su vez, entre los trabajadores con al menos cuatro abriles sin cotizar, las mujeres suman, en promedio, 113 meses vacíos (más de nueve abriles), por 97 de los hombres (poco más de 8); y asimismo son los que tienen carreras más cortas: 34,2 abriles por 40,2 abriles.

Según las últimas estadísticas públicas disponibles del Profesión de la Seguridad Social, en septiembre se contabilizan un total de 9.015.737 pensionados, de los cuales 4.557.293 son hombres (50,8%) y 4.438.402 mujeres (49). ,dos%). Mientras ellos percibían una pensión media de 1.366,99 euros, la suya era de 1.038,64 (un 31,6% inferior). Esta diferencia de carácter es aún anciano en el caso de las pensiones mínimas —aquellas que reciben un complemento del Estado para alcanzar una cuantía suficiente—, ya ​​que son 500.000 mujeres más las que las perciben que los hombres (1.460.024 y 734.519, respectivamente). ). En el caso de las pensiones de renta, tomando como narración los últimos datos de agosto, las mujeres cobran, de media, 466 euros menos que los hombres.

Esta brecha ampliaría su profundidad si se produjera un aumento del periodo de cálculo de las pensiones (en 2022 ha subido a 25 abriles), en el caso de que el Gobierno decidiera activar esta palanca, con el objetivo de mejorar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social. Una idea que ya ha planteado en alguna ocasión el ministro Escrivá, inmediato a la posibilidad de poder descartar algunos de los peores abriles de trabajo. Frente a esta perspectiva, las mujeres volverían a encontrarse en una situación de desventaja por tener un anciano número de abriles malo. De ahí que la voluntad del Profesión sea corregir esta circunstancia para que este desequilibrio no se acentúe más.

Ajuste reglamentario

Internamente del estancia del ministro Escrivá, sin bloqueo, existen dudas sobre cómo hacerlo. Especialmente, por las repercusiones jurídicas que podría tener si, de su redacción, parece que se proxenetismo de una medida dirigida exclusivamente a las mujeres, y, por consiguiente, surge algún tipo de restricción entre los trabajadores por su condición de carácter. Una incorporación errónea de este "conjunto" podría convertirse en un nuevo sacudida de orejas por parte del Tribunal de Honradez de la Unión Europea, como sucedió recientemente con las trabajadoras del hogar por no tener derecho a cotizar a las prestaciones por desempleo, y que fue considerado discriminatorio. .

De ahí que, entre las alternativas regulatorias que se manejan, cobre fuerza la idea de modificar la regulación para que su impacto recaiga en el núcleo de trabajadores en caudillo, aunque, en la maña, redundará en una anciano perfeccionamiento para las mujeres.

Con este fortalecimiento de las brechas de cotización, serán las personas con carreras más precarias las que verán mejorar su situación, al mismo tiempo que se abordará un problema estructural muy cercano en el tiempo: en la próxima decenio, baby boomers —los nacidos entre finales de los abriles cincuenta y finales de los setenta del siglo XX—, que conforman una de las generaciones más numerosas, se jubilarán, aumentando la tensión en el sistema de pensiones.

Suscríbete para seguir leyendo

acertar sin limites
Sigue leyendo
ya soy suscriptor

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí