Francia Márquez es una de las figuras que mejor encarna el letra progresista en América Latina. La vicepresidenta de Colombia dijo este miércoles en Madrid durante una conversación con Pepa Bueno, directora de EL PAÍS, que su liderazgo social la llevó a «aceptar la política como una forma de garantizar vidas, a seguir alzando la voz». Márquez, la primera mujer negra en demorar a la vicepresidencia del país sudamericano, destacó en la charla, realizada en el ámbito del Foro Tendencias 2023, que desde que asumió el cargo en agosto ha sentido la presión «sobre todo por parte de los jóvenes, que votado por el cambio”.

El diálogo en el Vivo Casino de Madrid giró desde un principio en torno al futuro de Colombia, que por primera vez tiene gobernantes de izquierda. Márquez, de 40 primaveras, abogada y propagandista ambiental, destacó que cuando optó por batallar por la vicepresidencia le costó mucho convencer a sus seguidores de que podía lograrlo, que “no era una utopía”. La política colombiana criticó que cuando llegó al poder, contiguo al presidente Gustavo Petro, se encontraron con “una institucionalidad que no está hecha para cambiar, sino para que todo siga igual”. Márquez resumió que hasta que asumió como vicepresidenta sentía que “el Estado era propiedad de quienes lo han ocupado toda su vida”.

Sin incautación, su aparición al Gobierno ya es un cambio en sí mismo. “Las mujeres están rompiendo barreras en la política a nivel mundial”, subrayó Márquez. “Estamos abriendo espacios, nuestra presencia abre nuevos debates, nuevas formas de hacer política, de modificar realidades”, agregó. Durante la conversación, que duró unos 30 minutos, Bueno le preguntó a Márquez qué límites cree que tendrán que contraponer para desarrollar su software. “Soy consciente de que no vamos a cambiar 500 primaveras de salvedad y marginalidad”, admitió la vicepresidenta, quien abandonó su hogar en 2014 tras tomar amenazas de homicidio por defender su tierra. Lo hizo de indeterminación, contiguo a sus dos hijos que había criado sola, y ya convertida en una líder social de su región, capaz de plantarle cara a los empresarios mineros.

Originario del Cauca, una de las regiones más pobres del país sudamericano, en la costa del Pacífico, Márquez atrajo a un número extraordinario de votantes a la candidatura que formó con Petro. El discurso sencillo y directo de la política afrodescendiente dejó huella en el medio rural, entre ambientalistas y en sectores feministas, cuya relación con el contemporáneo presidente no fue la más fluida. La trofeo de Márquez y Petro en la segunda reverso de las elecciones presidenciales de Colombia, en junio pasado, llenó a un sector del país de una esperanza que nunca se había gastado reflejada en la clase política. La propagandista -ganadora del Premio Ambiental Goldman hace cuatro primaveras, el galardón más importante para un ambientalista a nivel mundial- destacó que «se están haciendo reformas estructurales, como la tributaria, que es muy importante para exagerar la inversión social, cuidar y recuperar el medio medio ambiente colombiano». campo».

La mujer que ha roto todos los esquemas de poder en Colombia destacó durante la charla que una de sus prioridades será la creación de un Ocupación de Igualdad, que no se limite a tratar de compendiar la brecha de carácter, sino que tenga en cuenta la pertenencias. o las desigualdades raciales, el colectivo LGTBI o “el desequilibrio entre las distintas regiones del país, tanto en términos sociales como económicos”.

Francia Márquez y Pepa Bueno, este miércoles en Madrid.Samuel Sánchez (EL PAÍS)
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incidentes racistas

Bueno quiso asimilar si Márquez aún percibe racismo en las esferas del poder. La vicepresidenta colombiana respondió que ella «por supuesto» y explicó que aún tiene que exigir que algunos funcionarios la traten con respeto. «Si fuera un hombre blanco, ese respeto sería intrínseco», dijo. Márquez recordó que en los últimos primaveras ha tenido que sufrir innumerables incidentes racistas. “La muchedumbre de extrema derecha me ha comparado con animales o simios. Un claro pensamiento colonial, de deshumanización, de desposeimiento de la condición humana de los afrodescendientes o indígenas para someterlos a un proceso de esclavitud”, declaró. “Esa novelística todavía está sobre la mesa”, agregó.

Consultado sobre los conflictos armados que vive Colombia desde hace más de medio siglo, Márquez destacó que hoy “el narcotráfico es la gasolina que hace arder de violencia al país”, y que el gobierno está considerando “una nueva política de drogas que sirva para resolver el problema». La vicepresidenta comentó que “todavía hay muchos líderes sociales perdiendo la vida”, y que el nuevo gobierno aún “no ha rematado frenar la crisis humanitaria que viven las comunidades afectadas ni los desplazamientos forzados”, pero que demora que “ la paz completa”.

Al final de la conversación, que precedió a una cena con un agrupación de invitados, Bueno le preguntó a Márquez cómo imaginaba su mandatario. “Sueño con alcanzar la transición energética, dejar a las generaciones futuras un mundo posible”, declaró el vicepresidente. “Sueño todavía con la equidad étnico, que promueva acciones de reparación histórica sobre el colonialismo; y con equidad social, que permita que las comunidades más vulnerables tengan condiciones básicas”, concluyó.

Este jueves tendrán empleo las diferentes mesas redondas y entrevistas de la casa de campo tiraje del Foro de Tendencias entre las 09:15 y las 14:00 horas, organizado por EL PAÍS y Harmon, con el patrocinio de Abanca, Abertis, EY, Iberdrola, Telefónica y Tendam. Las conversaciones abordarán los principales retos de la situación universal, y todos ellos podrán seguirse en la retransmisión en directo y en las distintas crónicas que se irán publicando a lo generoso del día en la web de EL PAÍS.

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