Sé robusto, egregio y duro. El avalista de la seguridad, estabilidad y mantenimiento de una grupo. El que resuelve todos los problemas desde la racionalidad, porque su naturaleza emocional es voluble y empeora la opción. El que no debe gemir en manifiesto para no mostrar afición. El que no puede gemir, en universal. Este es el hombre que los roles de mercancías han definido tradicionalmente como un «hombre verdadero». Pero los jóvenes han tenido suficiente. El 41% de los hombres de entre 15 y 29 primaveras no se identifica con los títulos de la masculinidad tradicional, asociados al éxito y la valía, según un estudio realizado por la Fundación Fad Pubertad publicado este jueves.

El referencia, para el que se han encuestado 1.700 niños y niñas, pretende concienciar de que la masculinidad, tal y como la hemos gastado representada en libros, películas y en nuestras propias familias, tiene pertenencias perjudiciales para toda la sociedad. Se relaciona con conductas sexistas, como “la falta de la violencia de mercancías o las conductas tóxicas y de control en la pareja”, señala Stribor Kuric, director del estudio. Solo uno de cada diez jóvenes está satisfecho con los títulos tradicionales del mercancías, aunque candela la atención la distancia a la hora de diferenciar entre hombres y mujeres: el 5,8% de las mujeres dice cumplirlos frente al 14% de los hombres.

Sin incautación, no son los jóvenes que validan plenamente la masculinidad clásica los que más preocupan a los directores del estudio. Una cosa es repeler, y otra muy distinta que en la destreza no se cumplan las actitudes machistas asociadas a la masculinidad tradicional. La mayoría de los encuestados, el 45%, se encuentran en un ribete intermedio entre el rechazo y la recepción. Pueden ser jóvenes que están dejando antes sus ideas aprehendidas, o pueden ser lo que el estudio define como «jóvenes con posmacho”.

“Son hombres que no se consideran machistas y que defienden la igualdad, pero que se sienten en desventaja”, explica Kuric. Algunos de estos perfiles creen que el movimiento feminista les ha convertido en víctimas, otros que la igualdad ya se ha conseguido, por lo que no tiene sentido seguir luchando por ella. Todavía aluden a la violencia de las mujeres contra los hombres, a las denuncias falsas. “Cuestionan muchos aspectos de la masculinidad tradicional, pero al mismo tiempo comparten muchas opiniones, lo que hace saltar las alarmas”, explica Anna Sanmartín, todavía directora del estudio. “Son mecanismos más sutiles que, al final, siguen favoreciendo la status quo contemporáneo, la patriarcal”, añade el director.

Jorge García, quien estudia la carrera en física, la pasó mal cuando sus compañeros de secundaria le reprochaban no activo tenido relaciones sexuales antaño de entrar a la universidad, o cuando le mostraban pornografía y tenía que fingir estar eficaz. “Siempre ha habido comentarios sobre lo ‘caliente’ que era esa chica”, recuerda. El bisoño de 21 primaveras vivía en un pueblo de Guadalajara, y ampliar su orden de amigos cuando se mudó a estudiar a Madrid fue un soplo de éter fresco. “Comenzaron a corregir mis comentarios y vi que estaba haciendo las cosas mal. Ahora estoy más cómodo”, asegura. A Juanma Rodríguez, periodista y administrador de página web A los 28 primaveras, todavía le pasó elaboración el no poder expresar sus emociones y sensibilidad. «Tener que demostrar que eres más robusto, que te tienen que privar ciertas cosas… Eso lo pagas», dice el malagueño.

“Estas presiones tienen consecuencias de todo tipo, y tienen un gran impacto en la lozanía mental y el estado de humor”, explica Sanmartín. El 63,8% de los casos próximos a la masculinidad afirman activo sufrido problemas psicológicos o de lozanía mental en el zaguero año, frente al 46,5% de los más alejados según los parámetros del referencia. Todavía se relaciona con las conductas de peligro, que llevan a angla para encajar en ese rol de persona segura de sí misma, decidida y robusto. El 16,6% de los chicos que se reconocen en los títulos masculinos tradicionales se consideran «muy infelices», el doble que entre los jóvenes que rechazan la masculinidad.

La mayoría de los hombres y mujeres han crecido con ideas establecidas de lo que significa ser “un serio hombre” y “una verdadera mujer”: dos de cada tres jóvenes han escuchado desde su infancia que los hombres o las mujeres Las mujeres se comportan (o tienen que comportarse) ) en cierta forma. Para combatirlo, Kuric destaca la importancia de la educación transversal en títulos vinculados a la igualdad durante todas las etapas de la vida. “Las referencias son muy importantes”, subraya. “Ocasionar modelos alternativos a la masculinidad habitual es un gran desafío. Para que los adolescentes quieran representar un maniquí de masculinidad igualitario, tiene que ser un Frío”, señala Sanmartín.

“Crecí en los primaveras noventa, cuando el tema no estaba tanto en boca de la sociedad. Me han dicho la típica frase ‘sé hombre y no llores’. Lo he creído y lo he interiorizado. Zarco y fútbol para niños. Es la educación que recibes, aunque luego creces y entiendes más cosas y te deconstruyes”, dice Juanma Rodríguez. Aunque parezca extraño, no hay mucha diferencia de opinión entre los jóvenes mayores de 25 primaveras y los que están en la adolescencia. Los porcentajes de conformidad con la masculinidad son prácticamente los mismos. “En la población adolescente puede ser aún más acentuado. El sentimiento de querer pertenecer a un orden, de encajar, hace que muchos chicos quieran acercarse a estos ideales masculinos y, por ejemplo, ponerse musculosos. García se ríe torpemente al recapacitar el comportamiento que ha gastado en la escuela. “Luego, cuando creces, te pones en tu lado”, dice ella. El bisoño admite que lo pasa mal, y que aún cae en el micromachismo. “Pasamos nuestras vidas tratando de quitárnoslo”, dice.

Aún así, ha habido una desarrollo. Desde el feminismo y la letras se ha ducho y cuestionado el daño de la masculinidad. “Estamos viendo que ahora hay grupos de hombres igualitarios a nivel internacional, franquista y tópico que se enfocan en este problema y que tienen un discurso de trabajar para mejorarlo, como las últimas campañas de concientización”, dice el director del estudio. . “Veo que el sector más bisoño está cambiando y no está tan anclado en viejos títulos. Incluso multitud decano a mi en torno a”, añade Juanma Rodríguez. “Y aunque no tan rápido como me gustaría, empiezo a ver muchos cambios en mí y a mi en torno a”, concluye García.

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